miércoles, 18 de octubre de 2017
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Medicina de Rehabilitación BIOMECÁNICA


Índice del estado funcional

ÍNDICE DEL ESTADO FUNCIONAL

Autores

Jette AM (1978). Revisada en 1980 (Programa piloto de artritis geriátrica).

Fuente acceso escala

Functional Status Index: Reliability of a chronic disease evaluation instrument. Jette AM. Arch Phys Med Rehabil (1980),

vol. 61: 395-401.

Descripción

El Índice del Estado Funcional (FSI) fue diseñado para valorar el estado funcional de adultos con artritis que viven en comunidad. Se entiende que es una herramienta tanto clínica como evaluativo que mide el grado de dependencia, dolor y dificultad experimentada en las actividades de la vida diaria. Basado en los instrumentos Barthel, PULSES y Katz, el FSI se ha desarrollado como un compendio de actividades de la vida diaria para adultos que viven en comunidad.

Estructura

El Índice del Estado Funcional define función como la relación entre las tres dimensiones siguientes: el grado de dependencia, el grado de dificultad e intensidad de dolor experimentada en la actuación de actividades específicas de la vida diaria; en consecuencia, se recomienda su uso en investigaciones que requieran valorar los cambios en la capacidad funcional. El formato original contiene 45 ítems de actividades de la vida diaria que se desglosan en tres preguntas para cada actividad, separando las puntuaciones para dependencia, dificultad y dolor. Resultan así 135 cuestiones  (45 ítems×3 dimensiones) que requieren entre 60 y 90 minutos para cumplimentarse. Mediante análisis factorial se obtuvo otra versión más asequible, que consta de 18 ítems agrupados bajo cinco encabezamientos: movilidad, actividades manuales, cuidado personal, tareas domésticas y actividades de rol social. Esta versión del FSI, en la que también se triplican las preguntas y hace referencia a la actuación en la semana previa, se puede administrar por un entrevistador en un período entre 20 y 30 minutos.

Fiabilidad

Para la versión de 45 ítems, Jette y Deniston (citados en McDowell I y Newell C, 1996) estudiaron la fiabilidad interjueces en la evaluación de 19 pacientes y encontraron que como el grado de dolor y dificultad aumentaba, el acuerdo entre las estimaciones disminuyó.

Consistencia interna: Calculada a partir de la fórmula Spearman-Brown, los niveles cubrieron el intervalo 0,66-0,91 para todos los factores. Una excepción es la categoría de dependencia en actividades manuales, las cuales con el método de las dos mitades tienen una consistencia interna menor de 0,5. Fiabilidad test-retest: Las fiabilidades test-retest e interobservadores fueron calculadas con el coeficiente de correlación intraclase. Derivado de un análisis de varianza de efectos aleatorios, el coeficiente intraclase define la fiabilidad como la proporción entre la varianza de las puntuaciones de los individuos con el total de la varianza de las puntuaciones «entre» e «intra» individuos. Cuanto mayor sea el coeficiente, mayor es la fiabilidad.

En general, las medidas de dependencia funcional de los individuos lograron fiabilidades test-retest e interobservadores e 0,6 o mayores. En conjunto, los niveles de test-retest y fiabilidad interobservadores son similares a lo largo de los tres métodos, si bien hay que destacar las siguientes excepciones:

a) Las medidas de dependencia en la actuación de actividades interpersonales proporcionan bajos niveles de fiabilidad test-retest si se comparan con las otras cuatro categorías funcionales.

b) Las medidas del grado de dependencia en la visita de amigos y familiares, atención de visitas y conducción de un automóvil, en general, lograron una baja fiabilidad test-retest. La fiabilidad interobservadores para estas mismas medidas fue sustancialmente más alta que en las puntuaciones test-retest.

c) El grado de dependencia en la apertura de determinados recipientes (ítem de la prueba), medida como elección múltiple y métodos Q-sort, alcanza unos niveles de fiabilidad test-retest e interobservadores de aproximadamente 0,5.

d) Las medidas de dependencia en actividades tales como pasar la aspiradora a una alfombrilla o ponerse un vestido, pese a proporcionar una fiabilidad testretest sustancial, no producían puntuaciones de fiabilidad cuando se medían por diferentes entrevistadores (Jette AM, 1980: 399). Liang y Jette obtuvieron 0,75 para la dimensión dependencia, 0,77 para la dimensión dificultad y 0,69 para la dimensión dolor.

Para la versión de 18 ítems, Jette comparó la fiabilidad entendida como consistencia interna para las cinco dimensiones de esta versión y también examinó tres tipos diferentes de respuesta: opciones de respuesta definida, una escala en escalera y una técnica Q-sort. Para una muestra de 149 pacientes, la consistencia interna en movilidad y en las secciones de cuidado personal se situaba en un intervalo de 0,70-0,90. Con cada uno de los tres modos de respuesta se consiguieron similares resultados en fiabilidad, exceptuando los que evaluaban niveles de dolor. Las categorías de respuesta fija se vieron como menos fiables que las otras técnicas de puntuación de escala.

Una publicación posterior repitió el mismo análisis pero añadió los resultados test-retest (intervalo 0,69-0,88) y acuerdo entre observadores (intervalo 0,64-0,89) (Jette AM, 1980: 399).

Validez

Para la versión de 45 ítems, Deniston y Jette compararon las respuestas de los 45 ítems FSI con evaluaciones realizadas por los miembros del hospital y con autoevaluaciones realizadas por una muestra de 95 ancianos artríticos. Las correlaciones entre los juicios de los pacientes acerca del «número de días buenos en la semana pasada» y sus puntuaciones FSI fueron 0,14 para la dimensión dependencia, 0,41 para la dimensión dificultad y 0,46 para dolor.

Versión de 18 ítems: En un estudio analizando 36 ítems, el autor (Jette) identificó cinco factores que explicaban el 58,5% de la varianza. Había algunos contrastes en la estructura del factor para el dolor, dificultad e ítems de dependencia; pero Jette concluyó que las cinco categorías funcionales (movilidad macroscópica, cuidado personal, actividades sociales/ de rol, actividades manuales y tareas domésticas) son comunes a las tres dimensiones.

Éstas amplían las tres categorías (movilidad, cuidado personal y trabajo) que fueron inicialmente propuestas.

En una muestra de 80 pacientes con artritis reumatoide, Shope et al. Obtuvieron un intervalo de correlaciones entre 0,40-0,43 con la clase funcional de la Asociación Americana de Reumatismo y de 0,40 a 0,47 con la Evaluación Física de

Capacidad Funcional. El FSI ha sido utilizado en la evaluación del cambio siguiendo el tratamiento; en un pequeño estudio de 15 pacientes artríticos, el cambio en las puntuaciones FSI correlacionó 0,49 con la mejora en la fuerza muscular, 0,53 con mejora en resistencia y –0,67 con cambio en el tiempo empleado.

Estas variables predijeron el 77% de la varianza en las puntuaciones de cambio del FSI (citado en McDowell I y Newell C, 1996).

Sensibilidad al cambio

Liang et al. (1995) proporcionaron una explicación más exhaustiva de sensibilidad al cambio de cinco escalas en la evaluación subsiguiente a cirugía de rodilla o cadera. El FSI demostró ser la menos sensible de las medidas. En algunas comparaciones necesitaron una muestra 3 ó 4 veces mayor que la empleada en las Escalas de Medida del Impacto de la Artritis para demostrar una mejora significativa.

Procedimientos de protetización sobre el sistema osteoarticular en los que se ha detectado el empleo de la presente escala (Codificación CIE9)

81.51. Sustitución total de cadera. Reconstrucción total de cadera. Sustitución tanto de cabeza de fémur como del acetábulo por prótesis.

81.52. Sustitución parcial de cadera. Endoprótesis bipolar.

Modificaciones

Jette, Harris y otros (1986) han descrito un instrumento diferente que también llamaron Índice del Estado Funcional. Se hallaron los datos de validez rudimentaria para una versión de 17 ítems, proporcionados por Harris et al., con una muestra de 47 sujetos ancianos que padecían fracturas de cadera. Ganiats TG, Palinkas LA, Kaplan RM (1992). Una modificación de 12 ítems del FSI mostró un coeficiente de fiabilidad alfa de 0,91 y correlacionó 0,46 con una

Escala de Calidad de Vida.

Bibliografía

Ganiats TG, Palinkas LA, Kaplan RM. Comparision of Quality of Well-Being Scale and Functional Status Index in patients with atrial fibrillation. Med Care (1992), vol. 30: 958-964.

Harris BA, Jette AM, Campion EW et al. Validity of the self-report measures of functional disability. Top Geriatr Rehabil (1986), vol. 1: 31-41.

Jette AM. Functional Status Index: reliability of a crhonic disease evaluation instrument. Arch Phys Med Rehabil (1980), vol. 61: 395-401.

Liang MH, Fossel AH y Larson MG. Comparisions of five health status instruments for orthopedic evaluation. Medical

Care (1990), vol. 28 (n.º 7): 632-642.

Liang MH, Larson MG, Cullen KE y Schwartz JA. Comparative measurement efficiency and sensivity of five health status instruments for arthritis research. Arthritis and Rheumatism (1985), vol. 28 (n.º 5): 542-547.

McDowell I y Newell C. Measuring Health. A guide to rating scales and questionnaires. Ed. New York Oxford University Press (1996): 84-88.

 

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: Editor Principal. Especialista de I Grado en Medicina Física y Rehabilitación | Hospital Provincial "Manuel Ascunce Domenech", MINSAP| calle e/ . municipio, Camagüey, CP, Cuba | Teléfs.: , Horario de atención: 8:30 a.m. a 5:00 p.m., de Lunes a Viernes


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