martes, 17 de octubre de 2017
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Medicina de Rehabilitación BIOMECÁNICA


Fibromialgía y alteraciones biomecánicas.

Concepto: El término mialgia indica dolor muscular. Por el contrario, la miositis está causada por inflamación del tejido muscular y es un término inapropiado para la fibromialgia, en la que la inflamación está ausente. La fibromialgia indica dolor en tejidos fibrosos, músculos, tendones, ligamentos y otras zonas. Se puede afectar cualquier tejido fibromuscular, pero los del occipucio, cuello (dolor o espasmo cervical), hombros, tórax (pleurodinia), zona baja de la espalda (lumbago) y muslos (dolores y calambres) lo hacen con más frecuencia.

Etiología: No existe una anomalía histológica específica, y la ausencia de inflamación celular justifica el término de fibromialgia mejor que el de fibrositis o fibromiositis. La alteración difusa, o síndrome de fibromialgia, se presenta sobre todo en mujeres y puede estar inducido o intensificado por tensión mental o física, descanso insuficiente, traumatismos o exposición a humedad o frío, y en ocasiones por una enfermedad sistémica, habitualmente reumática. Una enfermedad vírica o sistémica (p. ej., enfermedad de Lyme) puede precipitar el síndrome.

La fibromialgia puede ser generalizada (asociada en ocasiones a otro trastorno) o localizada (p. ej., síndrome de dolor miofascial, relacionado con sobresfuerzo o microtraumatismos). El síndrome de fibromialgia primaria (SFP) es una forma idiopática generalizada que suele ocurrir en mujeres jóvenes sanas de mediana edad que tienden a estar estresadas, tensas, deprimidas, ansiosas y a esforzarse, pero también en niños o adolescentes (del sexo femenino sobre todo) o en adultos mayores, asociada con frecuencia a cambios mínimos de artrosis vertebral. Los hombres suelen desarrollar una fibromialgia localizada en relación con una distensión de origen laboral o recreativo (síndrome de dolor miofascial). Una minoría de casos se puede asociar con anomalías psicofisiológicas. Los síntomas pueden empeorar por tensiones emocionales o ambientales o por un médico poco comprometido que envía al paciente el mensaje de que "todo está en su cabeza".

Biomecánica: Se caracteriza por dolor en diferentes puntos bien precisos del cuerpo, pero llama la atención, como se intensifica con la actividad física los dolores, representado por un espasmo muscular, fatiga y limitación a los movimientos. El paciente no tiene la fuerza suficiente para completar el arco articular por la fatiga y el dolor asociado. Se incrementa los dolores con la adquisición de posturas inadecuadas, tales como, sentado con los hombros flexionados, flexión de tronco desde la posición de pie, torción de cuello con tronco fijo. Existen otras implicaciones en el incremento del dolor como es cargar objetos pesados de más de 5 libras en cada brazo, correa de  carteras o maletines sobre los hombros, montar bicicleta con el cuello hiperextendido.

Cuadro Clínico: El inicio del dolor y la rigidez en el SFP suele ser gradual y difuso. En el SFP localizado los síntomas suelen ser de inicio más brusco. El dolor empeora por la distensión o el sobresfuerzo. Puede existir hipersensibilidad, que suele localizarse en zonas concretas limitadas (puntos gatillo). Puede existir tensión o espasmo muscular local, aunque no es posible demostrar contracciones activas mediante electromiografía. Sólo aparece inflamación cuando existe un trastorno sistémico subyacente.

El SFP se reconoce por el patrón típico de la fibromialgia difusa y síntomas no reumáticos (p. ej., descanso insuficiente, ansiedad, fatiga, síntomas de colon irritable), por exclusión de enfermedades significativas (p. ej., artrosis generalizada, AR, polimiositis, polimialgia reumática, otras enfermedades del tejido conjuntivo) y por exclusión de dolor y espasmo muscular de origen psicológico. La fibromialgia asociada a estos trastornos (fibromialgia secundaria o concomitante) se manifiesta por síntomas musculoesqueléticos y signos similares al SFP (excepto por el reumatismo psicológico), pero se debe distinguir del SFP para permitir la identificación y el tratamiento de la causa subyacente o de la propia fibromialgia. En una mujer de edad media se deben descartar una enfermedad reumática oculta y el hipotiroidismo. Pueden existir cambios histopatológicos inespecíficos leves en los músculos, pero también se encuentran cambios similares en sujetos controles normales.

Pronóstico y Tratamiento: La fibromialgia puede remitir espontáneamente al reducir el estrés pero puede recidivar a intervalos frecuentes o hacerse crónica. Se puede mejorar mediante reafirmación y explicación de la naturaleza benigna del cuadro, ejercicios de estiramiento, ejercicios aeróbicos, mejoría del descanso nocturno, aplicación de calor local y masaje suave; los antidepresivos tricíclicos a dosis bajas (10 mg de ciclobenzaprina o la mínima dosis efectiva tolerada) al acostarse pueden ayudar a conseguir un sueño más profundo con efectos moduladores sobre el dolor. La aspirina, a dosis de 650 mg v.o. cada 3 a 4 h, u otros AINE a dosis equivalentes no han demostrado beneficios en ensayos clínicos controlados, pero pueden ser útiles en pacientes concretos. Se pueden infiltrar las zonas de hipersensibilidad local con 1-2 ml de solución de lidocaína al 1% sola o en combinación con 20 a 40 mg de hidrocortisona (usando la técnica descrita para la inyección de tejidos blandos en el tratamiento del lumbago crónico, más atrás). Si se produce somnolencia con un producto, se debe prescribir otro alternativo (a dosis bajas). Una dosis matutina de un inhibidor de la recaptación de serotonina (10 a 20 mg de paroxetina) puede mejorar la depresión y los síntomas acompañantes. Es preciso ser prudente para no empeorar los problemas de sueño con fármacos que pueden producir insomnio. El pronóstico funcional suele ser favorable con un programa completo y de apoyo, aunque algunos síntomas persisten con intensidad leve. El tratamiento de la depresión o la ansiedad asociadas puede precisar un método más activo o específico o el envío a un centro especializado para un tratamiento global. Por último, el mejor tratamiento del SFP es un programa personalizado, completo, ambulatorio, motivado por el paciente y con implicación del mismo.

 

El tratamiento rehabilitador esta muy limitado, puesto que se requiere de mucho tiempo para su control. Por regla general en la práctica medica se constata los mejores resultados con la aplicación de hidroterapia y masaje profundo, terapia neural,  así como con técnicas de de medicina bioenergéticas (acupuntura, cráneopuntura y masaje tradicional chino) Las movilizaciones y el ejercicio físico se pueden emplear como medio para aliviar el estrés asociado a la enfermedad, pero no contribuye al control de la fatiga y el dolor, este último en su forma directa, pero, se conoce el beneficio del ejerció físico en el alivio del dolor a través de la liberación de endorfinas.

 

Dra. Vivian Gil.

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: Editor Principal. Especialista de I Grado en Medicina Física y Rehabilitación | Hospital Provincial "Manuel Ascunce Domenech", MINSAP| calle e/ . municipio, Camagüey, CP, Cuba | Teléfs.: , Horario de atención: 8:30 a.m. a 5:00 p.m., de Lunes a Viernes


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