sábado, 8 de agosto de 2020
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Salud y Desastres



Lineamientos de la Salud Mental en Desastres en Cuba

Anexo 1

 

 

Introducción.

 

La salud mental en emergencias y desastres resulta un tópico muy reciente y novedoso, por lo cual apenas en la comunidad científica nacional e internacional podemos encontrar publicaciones especializadas como en otros temas de este campo. No obstante, si se tiene claridad y mayoría de acuerdo en cuanto a la necesidad de que estos problemas no pueden ser ni ignorados ni minimizados en los programas de preparación e intervención en casos de desastres.

 

La salud mental en emergencias y desastres  corresponde a todo lo referente a la subjetividad humana y sus diferentes formas de reflejar la realidad objetiva del medio, hasta ese momento cotidiano y habitual,  que se cambia y transforma en cada una de estas situaciones de carácter crítico que conllevan a variadas consecuencias directas e indirectas.

 

El impacto en la salud mental no se puede evaluar siguiendo la fórmula “causa-efecto” pues el comportamiento humano va a manifestarse de forma muy variada en dependencia de la correlación existente entre tres grupos de criterios: los referentes al desastre, las características del individuo  las inherentes a su comunidad. Por lo tanto, ante unas situaciones la mayoría de las personas van a tener un comportamiento “normal ante una situación anormal”; mientras que en otras se pueden desencadenar manifestaciones estresogénicas y hasta psicotraumatizantes.

 

Nuestra misión está en minimizar los riesgos y vulnerabilidades, incrementando el rol de los factores protectores y de la resiliencia con un enfoque preventivo-promocional-educativo desde el ANTES en cada una de nuestras comunidades.

 

Sobre la base de estos preceptos teórico-metodológicos y los principios humanísticos-éticos y solidarios, en el campo de los desastres, Cuba se ha caracterizado  por dedicarle esfuerzos y recursos de todo tipo para cumplir con la protección de la vida humana, los recursos de la economía y el medio ambiente.

 

El documento jurídico rector y básico en la actualidad para orientar el quehacer en Cuba para todo el ciclo de reducción de los desastres lo constituye la Directiva No. 1 del Primer Vice- Presidente del Consejo de Defensa Nacional, de junio del 2005.

 

 

Desarrollo.

 

A partir del incremento en calidad y cantidad de análisis científicamente descritos referentes al comportamiento humano en las diferentes situaciones de desastres en Cuba a lo largo de la historia, y en particular, en los últimos veinte años, se ha ido conformando un conjunto de  metodologías con la capacidad de convertirse en los lineamientos para la salud mental en situaciones de emergencias y desastres.

 

Para llegar a este  momento se ha trabajado de forma intensiva y sistemática en todas las provincias del país con la participación de especialistas, trabajadores y directivos del Sistema Nacional de Salud (SNS), se han incorporado igualmente a especialistas, trabajadores de los Gobiernos y Organismos Locales, socorristas y voluntarios. Siempre cada una de estas actividades se han diseñado y desarrollado de conjunto y bajo la supervisión del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil y en cada territorio.

 

La labor rectora en este trabajo ha sido desempeñada por especialistas y  expertos de los Grupos Nacionales de Psiquiatría, Psiquiatría Infanto Juvenil y Psicología, las Sociedades Científicas Nacionales de Psiquiatría y Psicología de la Salud. Siempre bajo la supervisión y coordinación general del Consejo Consultivo y Comité Técnico del Centro Latinoamericano de Medicina de Desastres (CLAMED), como la institución insigne y principal designada por el Ministro de Salud Pública de Cuba para la capacitación y formación de los recursos humanos del SNS ante las situaciones de emergencias y desastres.

 

Para la valoración y discusión de todas estas cuestiones fueron organizadas actividades científicas en forma de cursos de postgrado, talleres de capacitación, discusiones  grupales, y otras variadas opciones de intercambios de los conocimientos y experiencias en el campo de los desastres tanto a nivel local, nacional como internacional.

 

De esta manera se ha sistematizado en las relatorías de cada una de las actividades los criterios necesarios para ser considerados como los Lineamientos para la salud mental en desastres en Cuba” en cada una de la planificación para cada una de las etapas y momentos del ciclo de reducción de los desastres: Prevención, Preparativos, Respuesta y Recuperación.

 

 En la etapa de Prevención corresponde determinar:

 

-         Los diferentes componentes de la memoria histórica referente a las emergencias y desastres desde lo local, nacional e internacional.

-         Caracterización biológica-psicológica-social y medioambiental de todos los componentes e integrantes de cada comunidad y territorio. De forma tal que quede esclarecida la situación de salud / diagnóstico de salud mental comunitario y las implicaciones en ello de los diferentes tipos de consecuencias e impactos de los desastres.

-         El rol específico de los diferentes aspectos de la salud mental, de igual manera prestar atención a los factores de riesgo y vulnerabilidades, como a los factores protectores y la resiliencia en cada uno de los tipos de emergencias y desastres que han acontecido y pueden ocurrir desde lo individual, grupal, familiar y comunitario.

-         Los niveles de conocimientos, hábitos y habilidades psicosociales aplicables al adecuado y efectivo manejo de  todo lo inherente (directa e indirectamente) a la salud mental en desastres, desde el punto de vista de los profesionales y trabajadores de los equipos e instituciones de la salud mental, hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario.

-         Los método, técnicas instrumentos, medios, actividades y el proceso de evaluación de la adecuación / validez/  confiabilidad y pertinencia de todo el trabajo de la prevención y preparación en desastres a nivel de los profesionales de la salud mental, así como a nivel de lo individual, grupal, familiar y comunitario. Con vistas a realizar el diseño y la planificación de todas las actividades de capacitación, prevención y preparación en desastres.

-         Valorar las posibilidades de atención psicológica especializada al personal socorrista, a los voluntarios al personal directivo y decisores, inclusive a los propios integrantes de los equipos de salud mental.

-         En cada familia, grupo, institución, comunidad y territorio los aspectos específicos y generales relativos a la salud mental en emergencias y desastres como un todo debida y adecuadamente reflejados en todos los planes de reducción de desastres.

-         Las tendencias favorecedoras del incremento y perfeccionamiento  dentro del SNS y de toda la sociedad cubana que nos permitan conformar una verdadera cultura general integral y una cultura psicosocial en desastres para afrontar las consecuencias crecientes de las emergencias y  los desastres.

-         Siempre en todo tipo de actividad preventiva y de preparación acorde a las prerrogativas y orientaciones de la Defensa Civil en cada nivel con la cooperación y total atención a estas cuestiones por parte de los Grupos y Sociedades Científicas de la Psiquiatría y la Psicología en cada  instancia y territorio de Cuba.

 

       En la etapa de Preparativos corresponde determinar:

 

-         Todos los recursos humanos y materiales que vamos a necesitar en las siguientes etapas para contar con la máxima capacidad de comprensión  y respuesta desde lo individual, grupal, familiar y comunitario.

-         Con la mayor especificidad posible la aplicabilidad y pertinencia de las diferentes experiencias existentes ya de trabajo dentro del campo de la salud mental entre los trabajadores y profesionales de la salud  a nivel de cada institución y comunidad como un todo. Lo cual puede ser expresado en forma de lecciones aprendidas y guías de buenas prácticas.

-         En el Sistema Nacional de Salud el rol a desempeñar por cada una de sus estructuras, profesiones y disciplinas con un énfasis en la Atención Primaria de Salud con los Policlínicos Universitarios y los Centros Comunitarios de Salud Mental (CCSM) como la vanguardia en este tipo de trabajo de imprescindible importancia para toda la sociedad cubana y hasta como un requisito garante de la seguridad e integridad nacional en el complejo momento histórico que vivimos asediados por el imperialismo yanqui y paralelamente agravados los desastres por los impactos negativos del cambio climático.

-         En cada una de las instituciones del SNS las futuras necesidades de hospitalización (parcial, total), por cada uno de los diferentes grupos de mayor vulnerabilidad por su etapa del ciclo vital (niños, adolescentes, jóvenes, tercera edad), problemas de salud, bajo nivel cultural y/o económico, antecedentes de pérdidas a consecuencia de desastres anteriores y recientes o ante otros eventos vitales estresantes.

-         Las necesidades de productos farmacéuticos, sustancias psicotrópicas u otros que pueden ser utilizadas en la atención médica y especializada  a personas con alteraciones biopsicosociales de mayor envergadura a consecuencia (directa e indirecta) del desastre, y/o en casos de las complicaciones propias de los trastornos mentales que generalmente se desarrollan en cada uno de los grupos poblacionales y en nuestras comunidades.

-         Establecer de antemano todo lo inherente sobre la mejor  forma  de desarrollo de todo el proceso de la evacuación, tanto a los albergues temporales como a las casas de las familias / vecinos; evitándose  la separación familiar, a las madres de sus hijos (sobre todo para las niñas, los niños y adolescentes). Lo cual va a favorecer preservar los factores protectores y minimizar/neutralizar a los factores de riesgo/vulnerabilidad.

-         En cada tipo de situación de desastres la utilización  e implementación efectiva históricamente y en los últimos cinco años referente a los  primeros auxilios, la primera ayuda y la primera intervención psicológica y social, desde lo individual, grupal, familiar y comunitario.

-         Igualmente todos los conocimientos, habilidades, instrumentos y las diferentes técnicas especializadas para la actuación desde la óptica profesional de la salud mental  en desastres.

-         Preestablecer todos los convenios de cooperación e intercambio desde el ANTES DE de actividades, conocimientos y de personal de los trabajadores de la salud mental del SNS con todos aquellos otros Organismos y Organizaciones (estatales y no gubernamentales) en cada territorio.

 

En la etapa Respuesta al desastre establecer:

 

-         Con la mayor precisión posible los diferentes tipos y modalidades de impactos / consecuencias de cada tipo de emergencia y desastre desde lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada uno de nuestros territorios.

-         Las metodologías de apoyo desde la salud mental a las actividades de salvamento y rescate, de conjunto los  profesionales, decisores, directivos, socorristas, voluntarios y hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada territorio.

-         La ubicación de todos los recursos humanos disponibles y previamente identificados / capacitados / preparados para todos los lugares e instituciones acorde a las prioridades que nos impongan los desastres.

-         Se recomienda  no obviar la inclusión de los profesionales y trabajadores de la salud mental en todas las unidades de SNS destinadas a prestar servicios de cualquier tipo de ayuda / asistenta sanitaria. Igualmente, entre los equipos de salvamento y rescate, los de evaluación de los daños y necesidades de ayuda, las morgue y otros lugares destinados a la atención a los cadáveres, los servicios de atención a los familiares de los fallecidos / desaparecidos / damnificados, en los equipos de dirección y de mando, apoyo e interacción con los medios / estructuras encargados de organizar / desarrollar las actividades de la comunicación social.

-         De forma especial se le debe prestar atención a las necesidades sentidas y de primer orden vital, con la  debida inclusión de las de carácter psicosocial en todas las estructuras y lugares de nuestras instituciones del SNS y comunidades, incluyéndose a los albergues temporales como nuestros centro de evacuación, también a las casas de familias / vecinos a donde se evacuan a los damnificados, donde se tiene que se considerar necesaria la presencia y actuación de la salud mental en desastres.

-         Las vías, formas y técnicas favorecedoras de una adecuada implementación de la primera ayuda y de los primeros auxilios psicológicos, así como de las diferentes técnicas de  intervención en crisis, las anti-estrés, terapia de juego, terapia familiar, técnicas narrativas, técnicas cognitivas-conductuales, hipnosis, relajación, elementos de la medicina natural y tradicional, u otras más afines de la psicotraumatología contemporánea (briefing, defusing, debriefing, EMDR), tanto para los equipos de trabajo de la salud mental, como a nivel institucional, al igual que a nivel individual, grupal, familiar y comunitario in situ.

-         Las normas y procedimientos para cumplimentar con el triage dirigido a  la determinación de los problemas referentes a la salud mental fundamentalmente, sin minimizar ni obviar muchas otras cuestiones, las  habitualmente, pueden desencadenarse en el momento del desastre y/o en sus primeros momentos.

-         Las pautas para la clasificación de los posibles niveles de impacto y consecuencias (tanto directas como indirectas) del desastre entre los  propios profesionales de la salud mental ( u entre otros grupos de emergencistas y las diferente especialidades y disciplinas implicadas en cada tipo de evento), decisores, directivos, socorristas, voluntarios y hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada territorio.

-         La delimitación del impacto (directo e indirecto) del desastre entre todos los grupos poblacionales y entre el personal que se encuentra trabajando en cada una de las actividades cuales de ellos son realmente y cuales no lo son, tributarios de considerarlos como damnificados a consecuencia del desastre, a quienes  considerar como implicados, y a los relacionados como tal.

-         Los grupos de individuos y grupos de trabajadores de la salud mental u otras dependencias que vayan a tener el mayor riesgo de desarrollar alteraciones y hasta entidades psicopatológicas (estresogénicas y psicotraumáticas) mucho más graves, que pudiesen superar el comportamiento normal humano ante situaciones de desastres. Tales como el síndrome del estrés postraumático, las crisis generalizadas de ansiedad, el pánico, el shock, los trastornos de la adaptación,  y otros ya ampliamente descritos en cada no de los sistemas de taxonomía nacionales (Tercer Glosario cubano de trastornos mentales) e internacionales (CIE-10, DSM-IV, GLADP).

-         Derivar y remitir siempre a todos los damnificados y personal con  mayores niveles de impacto biopsicosocial  a las instituciones de salud donde se encuentren los recursos humanos y materiales con la capacidad de  cumplimentar las indicaciones y procederes especiales, tomando en cuenta para ello siempre el resultado de un exhaustivo proceso de evaluación integral  clínico-psicológico y social de cada caso en cuestión desde lo individual, grupal, familiar y comunitario in situ.

-         Valorar siempre que sea necesario el criterio de otros grupos de especialistas y tantas disciplinas, como fuesen necesario, por  las implicaciones éticas-humanitarias y médico legales del producto final de tales procedimientos.

-         La evaluación objetiva / científica de cuan efectiva y adecuada ha resultado toda la actividad de prevención y  preparación sobre la base de las dificultades detectadas y de los impactos concretos de cada una de las situaciones de desastres desde lo individual, grupal, familiar y comunitario.

-         Especial atención prestar a los medios y a todos los sistemas de la comunicación social en cada uno de los territorios.

-         Los necesarios reajustes del diagnóstico de salud y de la salud mental, en lo particular desde lo individual, grupal, familiar y comunitario in situ.

-         El mantenimiento de la atención hacia los evacuados  y albergados   tanto en los Centros de evacuación creados ad hoc como en las casas de familiares / vecinos; siempre evitándose  la separación de las familias  con el objetivo de preservar los factores protectores que implica sobre todo a la población infanto juvenil, mujeres embarazadas, enfermos crónicos y mentales, personas de la tercera edad u otros con diferentes minusvalías y necesidades desbordantes en la vida cotidiana antes del desastre que tienden a agravarse en la etapa durante y del postdesastre.

-          En todo tipo de instalación de vida temporal, centros de evacuación y otros en cada una de las comunidades se debe establecer un programa de actividades escolares y sociales lo mas expedito posible, así como crear facilidades para el juego de toda la población infanto juvenil.

-         De igual manera satisfacer las necesidades sentidas de otros grupos de riesgo y de todos los grupos poblacionales implicados

-         Las pautas para el pronóstico del futuro proceso de la rehabilitación  de la recuperación paulatina de todas las actividades y de la vida como tal entre los equipos de  trabajo de salud mental, decisores, directivos, socorristas, voluntarios y hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada territorio.

 

La etapa de Recuperación se divide en 2 momentos, Rehabilitación y Reconstrucción.

 

     En la etapa de Rehabilitación contribuir a:

-         Continuar con la mayor adecuación y efectividad posible todas las actividades inconclusas de ayuda médica, salud mental u otras iniciadas en la etapa del DESASTRE.

-         A la mejor organización y adecuación del proceso paulatino del regreso a la normalidad y cotidianidad de todas las familias y grupos poblacionales damnificados a sus lugares de origen tan pronto sea posible; y mientras tanto mantener la atención hacia los evacuados  y albergados.

-         Apoyar a todo el sistema de medidas de defensa civil que labora de conjunto con las estructuras e instituciones del SNS para lograr cuanto antes la recuperación de la cotidianidad y la normalidad de la vida y el funcionamiento de los equipos de salud mental, decisores, directivos, socorristas, voluntarios y hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada territorio.

 

En la etapa de Reconstrucción contribuir a:

 

-         El desarrollo de actividades de prevención, promoción y de educación para la salud entre todos los grupos poblacionales, instituciones y a nivel de cada localidad con un obligatorio enfoque comunitario e integrador de la situación creada en el proceso ulterior al desastre.

-         La reestructuración del diagnóstico de la situación de salud y del propio diagnóstico de salud mental comunitario, según las especificidades de cada desastre y de cada localidad dando cumplimiento a los preceptos establecidos en el SNS.

-         Siempre en estos momentos trabajar de conjunto todos los factores  del SNS y nuestras comunidades evitándose  la separación de las familias  y potenciándose  todo tipo de actividades escolares, de  juego y otras socialmente reconocidas como aquellas que son capaces de favorecer el descanso, la restauración espiritual, un incremento de las capacidades humanas de comprensión efectiva y adecuada y que nos permitan alcanzar en la inmensa mayoría de estos grupos poblacionales un afrontamiento activo y realista de las consecuencias (directas e indirectas) de los desastres.

-         Diseñar todos los programas de rehabilitación y ayuda psicosocial, según las necesidades y las prioridades establecidas de conjunto por todos los factores e instituciones que intervienen en el proceso post-desastre en cada una de nuestras comunidades.

-         Establecer las lecciones aprendidas desde la perspectiva que nos ofrece la salud mental en desastres de todos los equipos de salud mental, decisores, directivos, socorristas, voluntarios y hasta lo individual, grupal, familiar y comunitario en cada territorio.

 

A modo de integración:

 

  1. Para la implementación de estos “Lineamientos para la salud mental en desastres en Cuba”, se exige que en cada una de las instancias e instituciones del Sistema Nacional de Salud siempre sean tomados en cuenta.
  2. Se exige a todos los equipos de trabajo multi e interdisciplinarios que incorporen a sus proyectos, planes de capacitación y formación de recursos humanos (de pre y postgrado), a los sistemas de evaluación y supervisión estos tópicos.
  3. Los criterios expuestos son el fruto de un amplio proceso de discusión colectiva desarrollado en todas las provincias del país en el periodo comprendido entre los años 2001 al 2008. 

 

Todas estas actividades han sido diseñadas y desarrolladas dando cumplimiento a las indicaciones del Ministro de Salud Pública como la mejor implementación de sus misiones por parte del Centro Latinoamericano de Medicina de Desastres (CLAMED) coordinadas por el grupo de especialistas del área de la salud mental, integrantes de su Consejo Consultivo y Comité Técnico.

 

En la actualidad contamos con un amplio y científicamente fundamentado material metodológico que reúne los requerimientos  establecidos a nivel internacional y responde a las realidades actuales y perspectivas del país. En estos momentos  en el país existen las necesarias condiciones tanto objetivas como subjetivas para continuar avanzando en la preparación y fortalecimiento de la capacidad de comprensión y de respuesta de todas nuestras instituciones y en cada una de las comunidades durante cada una de las etapas del ciclo de reducción de los desastres.

La implementación y análisis de estos criterios en todo el país nos va a permitir seguir avanzando en el cumplimiento eficaz y total de las orientaciones emitidas por la máxima dirección del Estado y del Gobierno cubano relativas a los desastres.

 

Estos lineamientos han sido elaborados y revisados por:

Integrantes del Consejo Consultivo y Comité Técnico del Centro Latinoamericano de Medicina de Desastres (CLAMED) http://www.sld.cu/sitios/desastres/

 

 

 

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: Editor principal - Especialista de I Grado en Medicina General Integral, Técnico Medio en Meteorología y Radioaficionado | Centro Latinoamericano de Medicina de Desastres, ¨Dr. Abelardo Ramírez Marquez¨, MINSAP | Calle 18 No. 710 e/ 29 y 7ma. Miramar, Ciudad de La Habana, 11300 Cuba | Telefs: (537) 2023636 Horario de atención: 8:30 a.m. a 5:00 p.m., de Lunes a Viernes


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