sábado, 18 de noviembre de 2017
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Gautemala

  GUATEMALA: PERFIL DE SALUD

Situación general y tendencias

La República de Guatemala tiene una extensión de 108,889 km 2 y limita al
norte y noroeste con México, al este con Honduras y El Salvador, al noreste con Belice y al sur con el Océano Pacífico. Está dividida política y administrativamente en 330 municipios, distribuidos en 22 departamentos y
estos a su vez en 8 regiones. La población se estimó en 1995 en 9,98 millones
de habitantes. El crecimiento demográfico anual es de 2,8%. Un 65% de la
población vive en zonas rurales en las que 80% de los núcleos habitados tienen menos de 500 habitantes.

PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD

Análisis por grupos de población

La salud del niño
En 1994 la tasa de mortalidad perinatal fue de 14,2 por 1.000 nacidos vivos. En 1994 se registraron 17.907 defunciones en menores de 1 año (27,3% del total de defunciones). La mortalidad infantil fue de 48,3 por 1.000 nacidos vivos y sus principales causas fueron las afecciones del período perinatal (50,5%), la neumonía (17,0%), las infecciones intestinales (8,8%) y la desnutrición (2,3%). El porcentaje de neonatos con bajo peso (menos de 2.500 g.) fue en 1993 de 7,8%. El amamantamiento exclusivo se mantuvo hasta los 4 meses de edad en 50,5% de los lactantes y hasta los 6 meses en 32 % en 1995.
En 1995 la tasa de mortalidad en niños de 1 a 4 años fue de 2,3 por 1.000. Las principales causas de mortalidad en este grupo, según datos de 1994, fueron la neumonía (26%), las infecciones intestinales (24,3%) y las deficiencias nutricionales (10,0%).

La salud del adolescente
En 1994, en una población estimada de 2,4 millones de adolescentes de 10 a 19 años se registraron 2.148 muertes, lo que corresponde a una tasa de
mortalidad de 88 por 100.000. El primer lugar como motivo de defunción en
este grupo lo ocuparon las llamadas causas externas, con una tasa de 20,4 por 100.000. Entre estas causas externas las muertes por arma de fuego son la causa principal (8,9 por 100.000). La bronconeumonía (7,0 por 100.000) y las infecciones intestinales (4,6 por 100.000) ocuparon los lugares siguientes. En este grupo de edad la mortalidad fue mucho más frecuente en el sexo masculino (60,5% de las muertes, frente a 39,5 en mujeres, con tasas de 104,6 y de 70,8 por 100.000, respectivamente). Las causas de muerte más frecuentes en adolescentes varones fueron las lesiones por armas de fuego y otros tipos de lesiones, mientras que en las adolescentes las causas más frecuentes fueron la bronconeumonía y las infecciones intestinales.

La salud del adulto
En el grupo de edad de 20 a 24 años la tasa de mortalidad fue de 177 por
100.000 en 1994. Las principales causas de muerte fueron las externas, entre ellas las lesiones por armas de fuego, seguidas por otras lesiones y las muertes no intencionales y los ataques con armas punzo cortantes (cada una de estas categorías con una tasa de 30,7, 23,3 y 8,4 por 100.000, respectivamente). La bronconeumonía ocupó el lugar siguiente (7,4 por 100.000). Del total de muertes en este grupo de edad, 72% ocurrieron en varones, en los cuales la causa más frecuente fueron las lesiones, por arma de fuego y por otros medios.

En mujeres las principales causas de muerte fueron la bronconeumonía y las infecciones intestinales.

Según una estimación de los años potenciales de vida perdidos (APVP) en 1994 en el grupo de adolescentes y adultos jóvenes (10 a 24 años), si se evitaran las muertes debidas a causas violentas se lograría una reducción de APVP de 21% en el grupo de 10 a 14 años, de 50% en el grupo de 15 a 19 años y de 49% en el grupo de 20 a 24 años.

En el período 1990-1995 la tasa de mortalidad materna fue de 190 por
100.000 nacidos vivos. La estimación se basa en datos de la segunda Encuesta Nacional de Salud Materno infantil 1995, que utilizó el método de las hermanas para recolectar la información. El último año disponible del que se posee información rutinaria es 1994, cuando se registró una mortalidad materna de 96 por 100.000. Se estima que el subregistro puede ser aproximadamente de 60%. Las cinco principales causas de mortalidad materna fueron las complicaciones del parto (30%), la retención de la placenta (14%), la sepsis puerperal (11%), la eclampsia (11%) y el aborto (7%).

El porcentaje de embarazadas que recibió atención prenatal de personal
capacitado pasó de 34% en 1992 a 54% en 1995, año en el que 45% de los
controles prenatales fueron realizados por médicos, 8% por enfermeras y 26% por comadronas. En el grupo de mujeres indígenas y en las áreas rurales fue mucho más frecuente la atención prenatal a cargo de comadronas y enfermeras. Los médicos atendieron mucho más a las embarazadas no indígenas y de zonas urbanas.

La cobertura de atención del parto por personal capacitado fue de 37,8% a
nivel nacional (médicos 34,1% y enfermeras 3,7%). Igual que en la atención prenatal, la asistencia del parto por médicos fue mucho más frecuente en zonas urbanas (60% de los partos) que en zonas rurales (18%). En cambio las comadronas atendieron 53% de los partos rurales y solamente 31% de los urbanos.
El porcentaje de mujeres embarazadas que recibió por lo menos una dosis de toxoide tetánico durante su embarazo fue de 55% a nivel nacional (49% en las embarazadas indígenas y 60% en las no indígenas).

En 1995 se estimó que del total de mujeres en edad fértil 5% recurren a
métodos anticonceptivos tradicionales y 26% a métodos modernos como
esterilización femenina (14,5%), píldoras anticonceptivas (3,5%), dispositivos intrauterinos (2,4%), inyecciones hormonales (2,3%), condón (2,2%) o esterilización masculina (1,5%). Se estima que, actualmente, del total de mujeres que mantienen convivencia sexual, 69% no utilizan ningún método anticonceptivo. Dentro del grupo indígena solamente 9,6% de las mujeres utiliza algún método de planificación familiar. En el grupo no indígena, 43,3% de las mujeres utiliza algún método.

Según el censo de 1994, 0,7% de la población guatemalteca presenta algún
tipo de discapacidad, física en 60% de los casos, sensorial en 36% y mental en 3,1%. Por sexos, 58% de los discapacitados son varones y 42% mujeres.

Análisis por tipo de enfermedad o daño

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores. El área de la malaria abarca
80% del territorio nacional (20 de los 22 departamentos). En 1994 la malaria generó 21.996 casos registrados y 90 defunciones. En 1995 se registraron 23.608 casos y 108 defunciones. En 1996 se registraron 21.556 casos de malaria clínica, 7.795 de ellos confirmados. La incidencia parasitaria anual en el área endémica fue de 2,4 por 1.000. De los casos confirmados en 1996, 86 % correspondieron a Plasmodium vivax y 0,7 % a Plasmodium falciparum.
En 1994 se registraron 2.384 casos de dengue clásico y, en 1995, 3.886. En
1995 se registró un caso de dengue hemorrágico en Escuintla. En 1996 se
registraron 3.704 casos de dengue clásico y 19 casos de dengue hemorrágico, sin ninguna defunción. Ese año, el Instituto Guatemalteco de la Seguridad Social (IGSS) notificó 500 casos de dengue clásico.

Enfermedades inmunoprevenibles. Durante 1994 se registraron 68 casos de sarampión y 34 muertes por esta causa, de las cuales 28 fueron en menores de 5 años. En 1995 se registraron 64 casos y en 1996 se confirmó un caso. En 1994 se registraron 74 casos de tos ferina, con 73 defunciones. En 1995 se registraron 62 casos y en 1996, 66. De difteria no se registró ningún caso en 1994 y hubo 2 casos en 1995. De tétanos neonatal se registraron 18 casos en 1994 -con 7 defunciones-, 8 casos en 1995 y 12 en 1996. No se registran casos de poliomielitis paralítica por virus salvaje desde 1990. El Programa Ampliado de Inmunización se estableció en el país en 1982. En 1996, la cobertura de vacunación de menores de 1 año fue de 73% para las tres dosis de vacuna antipoliomielítica oral, 73% para las tres dosis de DPT, 70% para
antisarampionosa, 77% para BCG y 8% para toxoide tetánico en mujeres en edad fértil.

Cólera y otras enfermedades infecciosas intestinales. En 1994 se
registraron 84.932 casos de enfermedad diarreica aguda, con 5.842 muertes por esa causa. En 1995 hubo 83.643 casos y 6.784 defunciones. La disminución a partir de 1992, año en el que se registraron 99.737 casos, se puede deber a las medidas de prevención y a las inversiones en recursos para el aumento de la cobertura y vigilancia de la calidad del agua que se iniciaron en 1991, a raíz de la epidemia de cólera.

El parasitismo intestinal ocupa uno de los primeros lugares como causa de
morbilidad a nivel nacional. En 1994 se registraron 154.911 casos -con una tasa de 15,1 por 1.000 habitantes- y 442 defunciones atribuidas a esta causa.
No hay datos que permitan discriminar entre las diferentes causas de
parasitismo.
En 1994 se registraron 16.779 casos de cólera, que en 1995 fueron 8.280 y en 1996, 1.572 (106 confirmados). Las tasas de letalidad respectivas fueron 0,9%, 1,2% y 0.9%. El departamento que presentó la tasa de morbilidad más elevada en 1995 fue El Progreso, con 276 casos por 100.000.

Enfermedades crónicas transmisibles. En 1994 se registraron 3.365 casos de tuberculosis con una tasa de incidencia de 33 por 100.000. En 1995 la tasa se redujo a 17,3 por 100.000 y se registraron 523 defunciones. Los casos registrados de lepra desde 1991 hasta 1997 fueron 77, todos en pacientes adultos.

Infecciones respiratorias agudas. Las infecciones respiratorias agudas
siguen siendo una de las primeras causas de morbimortalidad en el país. En
1994 se registraron 138.550 casos y en 1995, 178.355 (lo que representa una incidencia de 18 por 1.000). En 1994 se registraron 10.846 defunciones
causadas por neumonía e influenza, que constituyeron la primera causa de
mortalidad general y la segunda causa de mortalidad hospitalaria ese año. La neumonía fue la segunda causa de mortalidad de menores de 1 año (17% de las defunciones), la primera en el grupo de 1 a 4 años (26% de las
defunciones) y la primera causa de muerte en mujeres de 15 a 49 años (12% del total de muertes en el grupo).

Rabia y otras zoonosis. En 1994 se registraron 13 casos de rabia humana; en 1995, solo 9. En 1996 se reportaron unas 8.000 personas mordidas por animales sospechosos de rabia, fallecieron 8 personas y se notificaron 178 casos de rabia en animales. La sección de zoonosis desarrolló campañas de vacunación antirrábica a nivel nacional.

Sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Hasta el 30 de
septiembre de 1996, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social había
registrado un total de 1.371 casos de sida ocurridos en Guatemala desde 1984.
En el total acumulado, los casos en varones triplican los casos en mujeres, que se han ido haciendo más frecuentes. La transmisión sexual es responsable de 93% de los casos, de estos 67% por transmisión heterosexual. Dados los serios problemas de notificación, es arriesgado estimar la incidencia y la mortalidad por sida en el país. La incidencia anual, según los datos disponibles, podría ser de 5 por 100.000.
Los casos de sífilis diagnosticados en 1994 fueron 308. No se cuenta con
información sobre otras enfermedades de transmisión sexual.

Enfermedades transmitidas por alimentos. En 1994 se registraron 257.680 casos de enfermedades de transmisión alimentaria, con una morbilidad de 2.580 por 100.000 y una mortalidad de 25 por 100.000. En la mayoría de los casos se desconocen los agentes etiológicos y los alimentos involucrados.

Enfermedades no transmisibles y otros problemas relacionados con la salud

Enfermedades y deficiencias de la nutrición y del metabolismo. En 1994 la tasa de mortalidad por desnutrición a nivel nacional fue de 45 por 100.000.
En el Programa de Escuelas Centinelas, que se inició en 1994, se detectó en la población de menores de 6 años déficit de talla para la edad en 64% de las niñas y 75% de los niños; de peso para la talla en 11% de las niñas y 17% de los niños, y de peso para la edad en 45% de las niñas y 54% de los niños.
Según el mismo estudio, en 1994 padecían desnutrición 84% de las niñas y
83% de los niños menores de 9 años.

En la Encuesta Nacional de Micronutrientes de 1995 se utilizó la excreción de yodo urinario en mujeres y niños escolares para estudiar la posible carencia alimentaria de este micronutriente. Los resultados mostraron una buena situación, con un promedio de excreción de yodo de 211 µg/ml en las zonas rurales y 248 µg/ml en las urbanas (la excreción considerada normal es de 100 µg/ml).

En 1995 la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil fue de 35,4%, en embarazadas, de 39,1% y en niños de 1 a 5 años, de 26,0%. La prevalencia de hipovitaminosis A en niños de 1 a 5 años se estimó en 15% a nivel nacional.

Tumores malignos. Durante 1994 se registraron 2.329 defunciones por
tumores malignos (3,6 % del total de defunciones). Los cánceres más
frecuentes fueron los de origen gástrico (36%), hepatobiliar (36%) y bronco
pulmonar (10,5%). En las mujeres de 15 a 49 años los tumores malignos más frecuentes fueron los de cuello uterino (40%), estómago (27,5%), hígado (14,0%), mama (10,9%) y bronquios (3,7%). En los varones las cinco primeras localizaciones fueron estómago (41,3%), hígado (31,5%), bronquios y pulmones (10,5%), páncreas (6,9%) y próstata (3,5%). La tasa de mortalidad por cáncer cervico uterino en las mujeres mayores de 15 años fue en 1994 de 4,4 por 100.000.

Accidentes y violencia. En 1994 se registraron 1.720 muertes producidas por traumatismos, envenenamientos y otras lesiones y efectos no intencionales; 85% de estas defunciones correspondieron a hombres y 15% a mujeres. La tasa de mortalidad por lesiones causadas por vehículos de motor fue de 0,92 por 100.000.

En 1996, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) comunicó haber atendido un total de 37.676 accidentes, 85% accidentes comunes y 15% accidentes de trabajo. Los accidentes más comunes fueron en las empresas (67%), la vía pública (23%) y el hogar (9%).

La tasa estimada de mortalidad por homicidios en mayores de 15 años fue de 47 por 100.000 habitantes en 1994.

Salud oral. En 1991 el Departamento de Salud Bucal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social estudió una muestra de 11.000 escolares de 2 a 18 años de 157 centros educativos seleccionados al azar. El índice promedio de dientes cariados, perdidos u obturados (CPO-D) fue de 7 y 80% de los escolares dijeron tener cepillo de dientes o similar.

Trastornos mentales y del comportamiento. No hay datos de morbilidad psiquiátrica a nivel nacional. Se estima que una cuarta parte de la población puede presentar trastornos de tipo emocional, proporción que podría ser hasta de 35% en las zonas de conflicto armado.

Fuentes de Información:
Sitio Web de la OPS http://www.paho.org/Spanish/SHA/prflGUT.htm
Microsoft ® Encarta ® Biblioteca de Consulta 2003. © 1993-2002
Sitio Web GeoSalud
http://www.geosalud.com/saludcentroamerica/guatemala.htm
Sitio Web de la OPS Guatemala

Nota: Los datos que se brindan en este documento corresponden al comportamiento del país hasta el año 1996 por tanto trabajamos en la actualización de los mismos.