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Reumatología
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El Premio Nobel de Medicina 2006 va a manos de Andrew Z. Fire y Craig C. Mello
Según la Asamblea Nobel, el galardón se otorga por su "descubrimiento de la interferencia del ARN, como mecanismo de silenciamiento de genes a cargo del ARN de doble cadena". El mecanismo descubierto por estos dos científicos es básico en el control del flujo de la información genética. Andrew Z. Fire, de 47 años, es profesor de Patología y Genética en la Universidad de Stanford (Estados Unidos), mientras que Craig C. Mello, de 46, es profesor de Medicina Molecular y desarrolla su labor como investigador en la Universidad de Harvard. Según informó hoy la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska (Suecia), el mecanismo descubierto por Fire y Mello en 1998, denominado "interferencia del ácido ribonucleico" (ARN), ha demostrado ser fundamental para controlar el flujo de la información genética desde el ácido desoxirribonucleico (ADN) del núcleo celular al citoplasma, donde se pone en marcha el mecanismo de síntesis de proteínas. Estas instrucciones son "transportadas" por el llamado ARN mensajero. En 1998, los nuevos premios Nobel de Medicina publicaron su descubrimiento de un mecanismo, la interferencia del ARN, que podía degradar el ARN mensajero de un gen específico. Este mecanismo, que se activa cuando las moléculas de ARN aparecen en la célula como pares de doble cadena, se da en plantas, animales y seres humanos, resultando "de gran importancia para la expresión genética", además de participar en la defensa contra infecciones víricas y de mantener bajo control a los genes que se insertan aleatoriamente en el genoma de las células. Aunque el genoma humano está compuesto por unos 30.000 genes, cada célula expresa únicamente una pequeña parte de ellos. La determinación de los genes que son expresados depende del mecanismo llamado transcripción, que consiste en la copia de información genética del ADN al ARN mensajero. Los principios básicos de la regulación de la expresión genética fueron identificados hace más de 40 años por los investigadores François Jacob y Jacques Monod, también galardonados con el Nobel. Estos mismos principios, que rigen tanto en bacterias como en seres humanos, constituyen la base de la tecnología génica, que se basa en la introducción de secuencias de ADN en las células para producir una nueva proteína. En 1990 los biólogos moleculares obtuvieron resultados inesperados cuando trataban de intensificar el color de pétalos de petunias mediante de la introducción de un gen que indujera la formación de pigmento rojo en las flores. Sin embargo, en lugar de obtener un color más intenso, la intervención causó una pérdida de color y los pétalos acabaron siendo blancos. El mecanismo que provocó este sorprende efecto siguió sin tener una explicación hasta 1998, cuando Fire y Mello publicaron en "Nature" su descubrimiento de la "interferencia del ARN", investigando el gusano Caenorhabditis elegans. Tras realizar diversos experimentos, Fire y Mello comprobaron que el ARN de doble cadena puede silenciar genes y que esta interferencia del ARN puede expandirse a través de las células e incluso heredarse, constituyendo un mecanismo natural de control de la información genética que en el futuro podrá tener utilidad en muchas disciplinas, incluyendo la medicina clínica y la agricultura. El Instituto Karolinska destaca que publicaciones recientes han puesto de relieve la importancia del silenciamiento genético a la hora de afrontar enfermedades. Así, los investigadores han logrado "silenciar" recientemente en animales el gen que provoca la hipercolesterolemia, mientras que hay estudios en marcha para abordar con esta herramienta la prevención y el tratamiento de patologías como las infecciones víricas, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o los trastornos endocrinos. Noticias Relacionadas
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