lunes, 20 de noviembre de 2017
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Medicina de Rehabilitación en Cuba


Terapia restrictiva y movimiento inducido

Autor: Dr. José Andrade González
Especialista de Segundo Grado en Medicina Físca y Rehabilitación
Profesor Asistente. CNR "Julio Díaz"

La recuperación de una persona que ha sufrido un Accidente cerebrovascular va a estar condicionada por la magnitud de la lesión y la zona en la cual se produce. La arteria que más frecuentemente se afecta es la cerebral media, provocando una secuela que abarca la parálisis de un hemicuerpo el cual estará en dependencia del hemisferio afectado.

En los primeros momentos la parálisis que se produce es totalmente fláccida y en la medida en que se reabsorbe el edema perilesional esta zona llamada ¨ de penumbra¨ va recuperando sus funciones y a la vez se restablecen las vías de comunicación con los centros inferiores. En esta etapa comienzan a recuperarse algunos movimientos en forma de patrones sinérgicos matizados por la espasticidad,  en el miembro inferior dominará un patrón extensor, mientras que en el miembro superior un patrón flexor.

El patrón extensor del miembro inferior por regla general le permite a la persona sostener la posición de bipedestación facilitando la función de la marcha. El patrón flexor del miembro superior dificulta las posibilidades funcionales del mismo, debido a la diversidad de las funciones que realiza y que  requieren movimientos finos y coordinados en su mayoría.

En un programa de rehabilitación que comience en un tiempo adecuado se logran en mayor o menores grados objetivos como independencia para la marcha, validismo para un autoservicio en las actividades de la vida diaria, ajuste psicológico ante la nueva situación, mejorar la comunicación, todo lo cual permitirá la reinserción en la sociedad como una persona útil o por lo menos  no constituir una sobrecarga para los demás, sin embargo en la mayor parte de los casos se observan mejores resultados tanto en la recuperación como en los aspectos funcionales en el miembro inferior que en el miembro superior, ya que además de los factores expuestos anteriormente se adicionan con frecuencia complicaciones tales como subluxación y dolor del hombro, espasticidad  acentuada que provoca retracciones tendinosas etc. Todo esto hace que el miembro superior quede comparativamente con el miembro inferior rezagado y que a medida que pasa el tiempo esto se acentúe.  
El concepto rígido de que el sistema nervioso no se regenera ha ido evolucionando y hoy se habla de ¨ plasticidad¨ término con el cual se define los ajustes anatómicos que realizan sectores, que habían permanecido silentes o sin una función definida, en rescate de las funciones que se han perdido a consecuencia de una lesión anatómica.

Para que estos cambios comiencen a producirse se hace necesario un estímulo repetido que desencadene una demanda importante en el sistema nervioso.
Como habíamos expresado anteriormente la evolución del miembro superior del hemipléjico llega a ser el de una ganancia limitada de movimientos bajo un patrón sinérgico en flexión, lo que hace que la funcionabilidad sea reducida, y que la persona resuelva sus necesidades utilizando la extremidad superior no afectada, aunque para ello tenga que realizar un cambio de dominancia manual.

La terapia restrictiva y el movimiento inducido es una alternativa de tratamiento fisioterapéutico que su objetivo es la restauración funcional de la mano del miembro superior afectado. Consiste en la restricción de los movimientos del miembro superior indemne y la ejecución en forma intensiva de ejercicios y diversas actividades con el miembro superior parético.

Para desarrollar esta terapéutica es necesario que el miembro superior afectado no se encuentre totalmente paralizado (pléjico), sino que posea algún movimiento, aunque estos se realicen a través de un patrón sinérgico y se plantea que en la medida que exista mayor movilidad mejores serán los resultados funcionales.

Estudios realizados confirman la adquisición de habilidades en el miembro parético en pacientes que han comenzado con esta técnica 6 meses y hasta 1 año después de ocurrido el ictus. Existen además otros estudios basados en imágenes por resonancia magnética y magnetoterapia transcraneal el los que se observan cambios anatómicos en las áreas afectadas de la corteza después de la utilización de la técnica de restricción y movimiento inducido.

La técnica es relativamente sencilla y fácil de aplicar consiste en restringir los movimientos del miembro superior no afectado durante el día y realizar actividades de fisioterapia y terapia ocupacional durante  6 horas diarias durante 5 días en la semana  por espacio de dos semanas. 

        

 

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: Editor Principal, Especialista de I Grado en Medicina Física y Rehabilitación . | Hospital ¨Julio Díaz¨, MINSAP| Fontanar Ave.243 #19815. Boyeros, La Habana, 10800, Cuba | Teléfs.: (537)76468648, Horario de atención: 8:30 a.m. a 5:00 p.m., de Lunes a Viernes


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