Instituto de Hematología e InmunologíaInstituto de Hematología e InmunologíaInstituto de Hematología e InmunologíaInstituto de Hematología e InmunologíaInstituto de Hematología e InmunologíaIHI
viernes, 25 de septiembre de 2020
 
 
Total de artículos: 235 mostrando: 211 - 220

página 22 de 24   21  22  23  24  
Titulares

Redacción de un artículo para una revista médica

Características de la redacción médica

Las reglas de la redacción científica son universales. Las enseñan hispanoamericanos, (16, 17) españoles, (4, 18, 19) británicos, (20, 21) franceses, (5, 22, 23) estadounidenses, (14, 15, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30) y seguramente gentes de otros orígenes.

La redacción médica no debe ser literaria. No se trata de probar la capacidad para encontrar variaciones de estilo y de léxico, pero hay que respetar las reglas del idioma. Rubén Darío escribió: ?el áureo Pegaso en la victoria matinal se lanza con el mágico ritmo de su paso hacia la vida y hacia la esperanza?; (31) en lenguaje científico hay que decir: ?amanece?. Tampoco debe ser como algunos textos que parecen inspirados en Cantinflas.

La acción debe estar en posición fuerte. (20, 23, 32) Una idea está en posición fuerte cuando comienza la oración o el párrafo. Un error frecuente es no comenzar con el meollo sino con los complementos circunstanciales. Ir al grano para no hacer perder el interés, también recomendó Geoffrey Chaucer. (33) Es el mismo concepto de ?pirámide invertida? del periodismo: dar el grueso de la información al principio. El escrito médico no es una novela de intriga, con el desenlace al final. Además, si el lector es estudioso, tendrá mucho qué leer y querrá saber pronto de qué se trata; si lee poco, con mayor razón puede abandonar la lectura si no recibe pronto la información. La idea principal pasa a segundo plano en textos como:

?Finalmente, a pesar de haberse expuesto evidencias y razones sobre la utilidad de xx en..., no constituye la última palabra para el tratamiento de..., por cuanto...? El no ser lo mejor y su razón, están en posición secundaria. Es mejor decir: ?Xx no es la última palabra en el tratamiento de..., por cuanto..., a pesar de haber evidencias de su utilidad.?

?Hipótesis básicas: Si el trabajo se realiza únicamente sobre la revisión de un tema que incluye la sola búsqueda bibliográfica, en lo que se denomina un trabajo de revisión, no se debe tener en cuenta este punto pero, si es un trabajo prospectivo, este es un punto muy importante, ya que en él se enumeran y presentan, en su orden, las suposiciones que van a ser demostradas en el desarrollo del trabajo.? Además, 70 palabras sin un punto. Sería mejor: ?Hipótesis básicas: se enumeran en su orden las que se piensa demostrar en un trabajo prospectivo; no las hay en revisión de temas.? Dice lo mismo, más claramente, con mejor orden, y en 23 palabras.

Use lenguaje concreto. Las palabras concretas significan seres o hechos; las palabras abstractas significan ideas. Si el escritor habla de seres o hechos con términos abstractos, su lenguaje es inapropiado; pero si habla de ideas en términos concretos, aumenta el interés del lector. Prefiera usar verbos a sustantivos abstractos. (27, 28, 30)

Use los tiempos verbales adecuados. Ellos señalan la relación temporal entre los sucesos, y si la acción del verbo se completó, sigue en curso, o se producirá en el futuro. La lógica científica obliga a utilizar el pasado para hechos sucedidos en el pasado, como en los capítulos de material, métodos y resultados. El presente histórico es muy bonito en literatura, pero inadecuado en un trabajo científico. El uso del presente debe estar restringido a la introducción y la discusión, para hechos unánimemente aceptados, y que pueden seguir sucediendo, como: ?el tabaquismo está relacionado con el cáncer del pulmón?, o ?el dolor profundo en el punto de McBurney es patognomónico de la apendicitis?. El antepresente o pretérito perfecto indica un hecho sucedido en el pasado, que se prolonga hasta el presente: ?ha vivido en Colombia desde cuando nació?. El pretérito pluscuamperfecto relata un hecho pasado anterior al hecho pasado del que se habla: ?El paciente había sufrido varios infartos antes de su deceso.? Estos son ejemplos erróneos:

· ?Se identifica la ACTH en 1943? es un contrasentido en 2001.

· ?...Pasteur...comprobó la existencia de microorganismos...Un nuevo mundo se incorpora a la ciencia, el microbiano. Abría el campo a biólogos y médicos...? ¡Tres tiempos verbales distintos en tres oraciones seguidas del mismo párrafo que se refieren al mismo asunto!

· ?Se ha realizado un trabajo prospectivo...? Se supone que el trabajo ya terminó, luego se debe usar el pasado simple o pretérito indefinido: ?Se hizo un trabajo prospectivo...?

Use la voz activa, preferida en español, en lugar de la pasiva, frecuente en inglés, que además usa más palabras. ?Examiné al paciente? tiene tres palabras; ?el paciente fue examinado por mí? tiene seis. El nombre de alguien se puede incluir cuando es necesario destacar quién publicó algo: ?Fue comunicado por Fulano xx...?; es mejor y más corto ?Fulano comunicó xx?, y aun mejor ?xx (referencia)?.

Las formas pasivas se pueden encontrar en el texto con la herramienta ?buscar?, tecleando las terminaciones de participio (do y da), espacio, por, espacio: ?do por ? encontrará ?examinado por mí?. La voz pasiva puede servir cuando el agente de la acción carece de importancia en el contexto (?...la penicilina se descubrió en 1929...?), o para destacar algo o alguien distinto del agente (?...los antibióticos son producidos por hongos...?).

No use el pasivo modesto. Hay que decir ?yo? (34, 35, 36) o ?nosotros? donde se requiera, lo cual evita cualquier ambigüedad. (5, 17, 18, 20, 22, 23, 24, 28, 29, 30) ?Se examinaron?, ?se trataron? no dicen si lo hizo el autor u otra persona; ?examiné (amos)? y ?traté (amos)? es claro y preciso. El empleo cuidadoso de la primera persona no crea conflicto con la objetividad, si es apropiado a la situación, y si se organizan las frases para destacar los hechos. (28) Usé el pasivo modesto en una ocasión, sólo para acatar la recomendación (inadecuada) de una revista a los autores.

No use el plural de modestia, que equivale al solemne plural mayestático. Algo hecho por una sola persona se debe relatar en singular. (37) Los reyes usaban ese plural, pero el de España dijo: ?Ordeno el acuartelamiento de todas las tropas...?, la noche del intento de golpe de Estado franquista. Lo usa el Papa, como reminiscencia de las épocas de monarquía terrenal, y en la televisión hay un plural solemne en ocasiones franco y en otras disfrazado: ?N... los niños y yo hemos...?. Ejemplo erróneo con un autor: ?Es por esto que hemos venido utilizando este método desde hace algunos años y queremos mostrar parte de nuestra experiencia. En general, creo que...?

No use la variación elegante. No se debe cambiar de palabra para expresar lo mismo cuando el sujeto o la acción se repiten: no referirse al roedor, al pequeño mamífero de larga cola, al cuadrúpedo devorador de queso, al hijo de Doña Ratona, al emisor de ruidillos ratoncillescos; si hay que decir veinte veces ratón, así se debe hacer. Si inyectó algo al ratón o al paciente, deberá usar siempre conjugaciones de inyectar, y no buscar sinónimos, aunque lo haya hecho cientos de veces; alguien puede dudar de la vía de las otras aplicaciones.

No use la elipsis, figura de construcción que consiste en suprimir partes de la oración que no parecen indispensables. ?A las pacientes mayores de 45 años se solicitó valoración cardiopulmonar previa, y se tomaron las medidas profilácticas antitrombóticas.? A las pacientes se les solicitó, pero ¿se les hizo? El rigor científico que se debe tener para aplicar 20 ?g/kg/min de tal droga y no otra dosis, se debe reflejar en usar el lenguaje preciso en cada caso, y describir exactamente lo que se hizo y se obtuvo. Si todas las pacientes tuvieron los exámenes, exprese este hecho y no la solicitud.

El enunciado del método debe ser cronológico según se desarrollaron los pasos, y tan claro, que la palabra ?previa? es superflua, a no ser que también se hiciera otra valoración más tarde. Y, ¿cuáles medidas antitrombóticas? Es mejor: ?A las pacientes mayores de 45 años se les hicieron ECG, radiografía de tórax,...se les formuló xxx, x dosis, cada xxxx durante xxxx.? (Los autores no pueden certificar que todas sus pacientes sí recibieron la droga y en todas las dosis, como con animales de laboratorio.)

Otros consejos para escribir bien

1. Lea asiduamente a los buenos escritores, porque el estilo ?se pega?. 2. No utilice extranjerismos si hay la palabra adecuada en español. 3. No abuse de los adverbios, sobre todo de los terminados en ?mente?, ni de los adjetivos. 4. Proscriba las ?palabras baúl? (19) y las muletillas: algo, a nivel, cosa, de orden, eso, esto, manejar y sus conjugaciones, la parte, proceso, el tema, lo que tiene que ver, de tipo.

Estructura y longitud de la oración y del párrafo

Prefiera la estructura básica de sujeto-verbo-complemento: quién hace qué; el orden de cómo, dónde, cuándo, etcétera, puede variar según las circunstancias. En español se puede iniciar la oración con cualquier palabra, por lo cual se puede hacer la pregunta con el orden afirmativo. Se pueden cambiar el significado y el énfasis de la oración al variar su orden. Se tiene una inmensa riqueza de vocabulario y de posibilidades gramaticales, y no hay limitaciones como en inglés y en parte en francés, que necesitan del sujeto para saber quién hace la acción, ni hay que esperar el fin de la frase para encontrar el verbo alemán y conocer la acción. Pero por claridad, se debe preferir la estructura básica para la redacción científica, aunque ésta no debe ser una norma rígida que implique monotonía. No se debe usar el estilo de Lope de Vega, que está bien en literatura y en el Siglo de Oro, pero no en medicina: (38)

?...de un muerto por sus uñas papagayo...? ?...en una de fregar cayó caldera (transposición se llama esta figura)...? ?...tanta de gatos multitud famosa...? ?...que no hay para olvidar amor, remedio, como otro amor o tierra enmedio.? [sic]

Evite las oraciones largas. Recomiendan un máximo de 30 palabras, aunque no hay norma absoluta al respecto. En todo caso, no deben ser tan largas que la idea no sea clara al terminar, por tener tantos elementos que confundan el sentido. Son probables los defectos de sintaxis al sobrepasar 50 palabras (cuatro renglones con márgenes de 4 cm, con letra romana moderna ?Times New Roman? de 12 puntos). Elimine todas las palabras que pueda borrar sin cambiar el sentido de la frase y sin quitarle claridad. La ?alergia al punto? es una enfermedad de algunos médicos escritores; (19) para tratarla, son útiles las herramientas informáticas que indican cuándo hay un texto muy largo entre dos puntos. Evite los incisos, o sea las expresiones modificativas que agregan hechos y circunstancias. No se debe seguir el estilo de este ejemplo del mismo Lope: 41 palabras entre el sujeto y el verbo, y un inciso con inciso que tiene otro inciso:

?...Marramaquiz, atento a las nuevas del paje, que la fama enamora desde lejos, que fuera de las naguas de pellejos del campanudo traje, introducción de sastres y roperos, doctos maestros de sacar dineros, alaba su gracia y hermosura, con tanta melindrífera mesura, pidió caballo, y luego fue traída una mona vestida al uso de su tierra, cautiva en una guerra que tuvieron las monas y los gatos...? (38)

Ejemplos erróneos de escritos médicos: Un párrafo que es una sola oración de 145 palabras y 16 renglones; después de 108 palabras, hay un punto y coma. Versión escrita de un trabajo premiado de un docente. Pero la marca nacional, que supera una extranjera, (19) tal vez sea de 19 renglones y 173 palabras sin un punto.

· Evite el párrafo muy largo. En la práctica, un buen párrafo no es más de una pantalla llena con espacio sencillo, en un monitor de 35 cm (14 pulgadas), con unas barras bien dotadas que ocupan una tercera parte del espacio. Son unas 200 palabras en 13-15 renglones, con el tipo citado, que producen un párrafo de un cuarto a media columna, según el tamaño de la hoja y de las letras de la revista. Dos pantallas o más, producen un párrafo demasiado largo, fatigante para el lector, y más difícil de corregir mientras no está impreso.

La mala escritura

Sus principios fundamentales son: (39)

1. Ignore al lector. Use largas frases con muchas ideas escasamente relacionadas. El ?antecedente escondido? es un truco muy eficaz: un pronombre para referirse a un sustantivo situado muy atrás, o a uno subordinado en la idea o en la sintaxis, o a algo no expresado directamente. No defina símbolos ni especifique unidades.

2. Sea verboso, vago y pomposo. Use palabras y frases superfluas: una nube de ellas puede disimular defectos de observación o análisis, por oscuridad del texto o al distraer al lector. Use sustantivos abstractos y muchos adjetivos.

3. No revise. Escriba con afán, preferiblemente cuando esté cansado (a).

Vicios del escrito médico

Serán analizados en otro capítulo. Los más comunes son: 1. Faltas de ortografía y puntuación. 2. Gerundismo y otros extranjerismos (?gringañol?). 3. Participios mal usados. 4. Verborrea pomposa y grandilocuente. 5. Jerga pseudointelectual. 6. Sintaxis defectuosa. 7. Voz pasiva. 8. Adverbios y adjetivos en exceso, mal empleados e incorrectos. 9. Redundancia.

Los defectos de la redacción médica aparecieron descarnadamente en una ficción futurista. (40) Otro artículo describió con humor los errores más frecuentes. (41)

Coletilla

Hay artículos que hablan del (la) doctor (a) Fulano (a). ¿Hablan acaso del doctor Hipócrates, del doctor Paré o del doctor Koch? Es mejor decir sólo Fulano (a), como en la mayoría de revistas y libros de prestigio internacional.

Nota. Los ejemplos son tomados de publicaciones o de conferencias médicas. La mayoría son obras de docentes universitarios, a menudo jefes de servicios o departamentos.

Agradecimientos

Agradezco al doctor Álvaro Ruiz Morales, ex Jefe del Departamento de Medicina Interna, y Jefe de la Unidad de Epidemiología Clínica del Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá, por la revisión de este texto, y sus sugerencias para algunas correcciones de detalle.

Referencias

1.

Boileau-Despréaux N. L?art poétique. I, II. En: Épîtres. Art poétique. Lutrin. París: Les Belles Lettres; 1952.

2.

Bonnot de Condillac É. Lógica. Extracto razonado del tratado de las sensaciones. Barcelona: Orbis; 1985. P. 85.

3.

Ryan LV, editor. A science reader. New York: Holt, Reinhart and Winston; 1960. p.1-2.

4.

Ramón y Cajal S. Reglas y consejos sobre investigación biológica. (Los tónicos de la voluntad). 4a. ed. Madrid: Fortanet; 1916. p. 187-203.

5.

Huguier M, Molkhou JM: La rédaction médicale. Gastroenterol Clin Biol 1986; 10: 29-33.

6.

Bolívar S. Carta a José Joaquín Olmedo. En: Lecuna V. Cartas del Libertador. Vol. 5. Caracas: Comercio; 1929. p. 39.

7.

International Committee of Medical Journal Editors. Uniform requirements for manuscripts submitted to biomedical journals. Ann Intern Med 1997; 126(1):36-47. Disponible en: www.icmje.org y www.acponline.org Requisitos uniformes para los manuscritos enviados a revistas biomédicas. Acta Méd Colomb 1997;22(4):199-211. (Se debe citar una de las revistas que los publicaron originalmente, no sólo las que los reproducen).

8.

Chaucer G. The Clerk?s Prologue. En: Troilus and Cressida, and The Canterbury Tales. Chicago: Encyclopaedia Britannica; 1952. p. 295.

9.

Sprat T. The vanity of fine speaking. En: Ryan LV, editor. Op. cit. p. 13.

10.

Orwell G. Politics and the English language. En: Collected essays. Londres: Sercher & Warburg; 1960. p.353-67.

11.

Lewes GH. The law of economy. En: Ryan LV, editor. Op. cit. p. 15-6.

12.

Amorós A. Citado por A. Ordóñez Gallego. Lenguaje médico. Estudio sincrónico de una jerga. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid; 1992. p.25.

13.

de Lavoisier AL. Tratado elemental de química. Madrid: Alfaguara; 1982. p. 5-6.

14.

Aaronson S. Style in scientific writing. Curr Cont 1977;2:5-16.

15.

Woodford FP. Sounder thinking through clearer writing. Science 1967;156(3776):743-5.

16.

Herreman Cornu, R. Guía para la redacción de escritos médicos. 2a. ed. México: JHG; 1997.

17.

Rivera H. La redacción médica y el estilo científico. Bol Med Hosp Infant Mex 1993;50(3):197-9.

18.

Duque García MM. Manual de estilo. El arte de escribir en inglés científico-técnico. Madrid: Paraninfo; 2000.

19.

Ordóñez Gallego A. Lenguaje médico. Estudio sincrónico de una jerga. Madrid: Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid; 1992.

20.

Farfor JA. Enseigner la rédaction médicale. III. Le style. Cah Méd 1976; 2(16):1053-9.

21.

Hall G, editor. How to write a paper. 2a. ed. Londres: BMJ Books; 1998.

22.

Huguier M, Molkhou JM, Houry S, Lacaine F. Comment rédiger un article? J Chir (Paris) 1989;126:199-203.

23.

Huguier M, Maisonneuve H, y col. La rédaction médicale. 2a. ed. París: Doin; 1992.

24.

Council of Biology Editors. Manual de estilo. Guía para autores, editores y revisores en el campo de la Medicina y la Biología. Trad. Marta Pulido. Barcelona: Salvat; 1987. p. 43-55.

25.

Day RA. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Trad. Miguel Sáenz. Washington: Organización Panamericana de la Salud; 1996.

26.

Emberger MR, Hall MR. Scientific writing. Nueva York: Hartcourt Brace; 1955.

27.

Huth EH. How to write and publish papers in the medical sciences. 2a. ed. Baltimore: Williams & Wilkins; 1990.

28.

Marder D. The craft of technical writing. Nueva York: Macmillan; 1960. p. 266-85.

29.

Strong CW, Eidson D. A technical writer?s handbook. Nueva York: Holt, Reinhart and Winston; 1971. p. 13-25.

30.

Woodford FP. Scientific writing for graduate students. Nueva York: Rockefeller University / London: Macmillan; 1968.

31.

Darío R. ¡Carne, celeste carne de la mujer! En: Antología poética. Santiago de Chile: Zig-Zag; 1946. p. 88.

32.

Pierce N. Style - what is it and what does it matter? En: Hall G, editor. Op.cit. p. 116-121.

33.

Chaucer G. The Squire?s Tale. Second Part. Op. cit. p. 345.

34.

Guerrerosantos J. Frontalis musculocutaneous island flap for coverage of forehead defects. Plast Reconstr Surg 2000;105(1):18-22.

35.

Hetter GP. An examination of the phenol-croton oil peel: part I. Dissecting the formula. Plast Reconstr Surg 2000;105(1):227-39.

36.

Wolfe AS. The subcutaneous forehead lift revisited. Plast Reconstr Surg 2000;105(1):449-50.

37.

Day RA. Op. cit. p.153-63.

38.

de Vega Carpio LF. La gatomaquia del Licenciado Tomé de Burguillos. Silva I, 90-103, 116, 239; Silva II, 534-5; Silva IV, 1525-6. Zaragoza: Ebro; 1964.

39.

Merril PW. The principles of poor writing. En: Ryan LV, editor. Op. cit. p. 18-22.

40.

Christy NP. 2284. Timid souls among the ruins. Am J Med 1984;76(1):3-7.

41.

Home PD. Técnicas para asegurarse de que su próximo trabajo nunca se llegue a publicar. Bol Of Sanit Panam 1992;113(2)150-5.

Bibliografía

1.

López Piñero JM, Terrada Ferrandis ML. Introducción a la terminología médica. Barcelona: Salvat; 1990.

2.

Organización Panamericana de la Salud. Publicación científica. Aspectos metodológicos, éticos y prácticos en ciencias de la salud. Washington: Organización Panamericana de la Salud; 1994.

3.

Fontanillo E, Riesco MI. Teleperversión de la lengua. Barcelona: Anthropos / Bogotá: Siglo del Hombre; 1994.


 
Total de artículos: 235 mostrando: 211 - 220

página 22 de 24   21  22  23  24  
 
: Editor Principal, Instituto de Hematología e Inmunología | Instituto de Hematología e Inmunología, MINSAP | San Francisco y Perla. Altahabana, Boyeros, Ciudad de La Habana, 10800, Cuba | Teléfs.: (537) 6438268, (537) 6438695 y telefax: (537) 6442334, Horario de atención: 8:00 a.m a 4:00 p.m., de Lunes a Viernes