domingo, 22 de octubre de 2017
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Titulares

Los nuevos antivirales llegan y triunfan en la infección por VHC

El uso de terapias sin interferón se generaliza con un 96% de curación. Aún hay subgrupos que no pueden beneficiarse: genotipo 3 con cirrhosis.

Los nuevos antivirales de acción directa (AAD)se están generalizando en el tratamiento de la hepatitis C en España, toda una buena noticia habida cuenta de que estos tratamientos curan al menos al 96 por ciento de los pacientes, en las condiciones idóneas.

Así se ha expuesto en uno de los estudios presentados en Vigo durante el I Congreso Nacional del Grupo de Estudio de Hepatitis (Gehep) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Federico García, presidente de Gehep, ha destacado el nivel científico de la reunión.También ha remarcado el carácter interdisciplinar de este grupo de médicos, entre los que se encuentran especialistas en medicina interna, infecciosas, microbiología y farmacia hospitalaria.

Juan A. Pineda, presidente del comité científico de Gehep, destaca que una de las primeras conclusiones extraídas de los estudios en marcha sobre población española es que "se ha producido un cambio hacia el empleo generalizado de terapias libres de intereferón. Si bien el ritmo de introducción no ha sido el mismo en todas las comunidades autónomas, prácticamente el cien por cien de los pacientes están recibiendo los nuevos antivirales".

Sobre los resultados de estos tratamientos, la cohorte Gehep-MONO, que incluye a un grupo de 483 pacientes infectados por el virus de la hepatitis C (VHC) y tratados en 27 centros españoles, revela que alcanzan un 96 por ciento de curaciones. Son datos de vida real que invitan a la felicitación; no obstante, aún hay margen para mejorar.

Es el caso de los pacientes con cirrosis hepática, que alcanzan en esta cohorte una tasa de curación del 89 por ciento. Los enfermos cirróticos requieren un grado mayor de vigilancia, pues los estudios indican que si bien los AAD mejoran la función hepática, una cuarta parte empeora a corto plazo. "Ocurre sobre todo en los pacientes cuya cirrosis es más avanzada cuando empiezan el tratamiento; por eso hay que intensificar su seguimiento", apostilla el también especialista en Enfermedades Infecciosas del Hospital de Valme (Sevilla).

Otro de los grupos de pacientes con necesidades especiales es el de los que presentan coinfección con el virus del sida (VIH). Al comparar la cohorte Gehep con otra, también de centros españoles, que incluye a enfermos en coinfección, se ha comprobado que éstos responden algo peor y que existe un pequeño porcentaje de recidivas.

"Aquí debemos ser prudentes: no recurrir a terapias de ocho semanas; en cambio, administrar las pautas que se han demostrado eficaces en estudios y que, de momento, son de doce semanas".

Pero la principal preocupación ahora la constituyen los pacientes con el genotipo 3 del virus, presente en un porcentaje nada despreciable de los pacientes, un 16 por ciento, según el último estudio epidemiológico (ver información adjunta). Si al genotipo 3 no le acompaña la cirrosis, las combinaciones sin interferón pueden llegar a tasas de respuesta del 95 por ciento, según los ensayos.

Genotipo peliagudo

La dificultad en el manejo surge cuando la cirrosis está presente, en especial, si también ya se ha tratado al enfermo sin respuesta. Para esos pacientes, Pineda avanza que se trabaja en nuevas combinaciones de AAD. El especialista confía en que estudios como el Astral-3 donde se analizan sofosbuvir y velpatasvir, y que probablemente se presentarán en el próximo congreso americano de hepatología, generalicen las curaciones también en los enfermos con genotipo 3 cirróticos, y puede que incluso a los pretratados.

Otro grupo que exige un esfuerzo es el de los pacientes que no responden a los nuevos antivirales. Por suerte, apenas llegan al 5 por ciento. Sobre ellos ha versado una conferencia de David Wyles, de la Universidad de California, en San Diego, uno de los mayores expertos en el tratamiento del VHC.

Parece aceptado que los pacientes en los que fracasa el tratamiento con sofosbuvir y un inhibidor de la polimerasa análogo de nucleósido pueden rescatarse con sofosbuvir y un inhibidor de NS5A; y viceversa.

Las dudas, como ha expuesto Wyles, surgen ante los enfermos que reciben la triple combinación, pues todas las familias farmacológicas acaban comprometidas. Todavía no hay una respuesta definitiva para estos enfermos, que en el centro californiano de Wyles se están incorporando a ensayos clínicos.

Fuente: Diario Médico.


 
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: Editora Principal,Doctora en Ciencias Médicas. Profesora e Investigadora Auxiliar. Especialista de II Grado en Gastroenterología, | Instituto de Gastroenterología, MINSAP | Calle 25 esq I. Vedado Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 11700 Cuba | Teléfs.: (537) 78325594 al 97 , Horario de atención: 8:30 a.m. a 5:00 p.m., de Lunes a Viernes


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