domingo, 18 de agosto de 2019
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Titulares

La mantequilla es neutral y los lípidos no saturados todavía son mejores para la salud

Aceite de oliva
La grasa, por mucho tiempo considerada como la villana, parece tener la suerte de estar ahora del otro lado de la moneda. Dos nuevos estudios han encendido más la controversia en torno a cuáles tipos de lípidos son beneficiosos para la salud a largo plazo y cuáles evitar.
El primer estudio, un metanálisis dirigido por el Dr. Darios Mozaffarian, doctor en salud pública, de la Universidad Tufts en Boston, Massachusetts, abordó la pregunta "¿Regresa la mantequilla?" Sólo reveló efectos débiles o neutrales del consumo de mantequilla sobre el riesgo de mortalidad global y enfermedades cardiovasculares (ECV), lo que indica que la mantequilla puede no ser tan perjudicial como antes se pensaba.
Los hallazgos fueron publicados en la versión electrónica de PLoS One el 29 de junio y representan la evaluación más exhaustiva que se haya efectuado hasta ahora sobre los efectos del consumo de mantequilla en la salud a largo plazo.
"Aun cuando las personas que comen más mantequilla por lo general tienen peores tipos de alimentación y estilos de vida, en general pareció ser bastante neutral", dijo en un comunicado de prensa en la Universidad Tufts la Dra. Laura Pimpin, PhD. La Dra. Pimpin es una analista de datos en modelación en salud pública para el Foro de Salud del Reino Unido.
"Esto parece indicar que la mantequilla puede ser un alimento 'intermedio': una opción más saludable que el azúcar o el almidón - como el del pan blanco o las papas, a los cuales se suele untar la mantequilla -  los cuales se han vinculado a más riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, y una peor opción que muchas margarinas y aceites para cocinar, los que tienen alto contenido de lípidos saludables como los aceites de soja, canola, linaza y de oliva extra-virgen,  que probablemente reducirían el riesgo, en comparación con la mantequilla o los granos refinados, los almidones y los azúcares", continuó.
El segundo estudio, que se basa en dos bases de datos muy extensas de participantes en el Estudio de Salud de las Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, que fueron objeto de seguimiento durante más de tres decenios, fue publicado en versión electrónica en JAMA Internal Medicine el 5 de julio de este año.
Los resultados parecen indicar que consumir cantidades más altas de lípidos saturados y trans aumenta el riesgo de muerte, en tanto que consumir lípidos poliinsaturados (PUFA) y lípidos monoinsaturados (MUFA) puede disminuir el riesgo de muerte. Remplazar los lípidos saturados con la misma cantidad de calorías de los PUFA y los MUFA se vinculó a una disminución del riesgo de muerte global.
"Ha habido una confusión generalizada en la comunidad biomédica y el público en general en el último par de años con respecto a los efectos de tipos específicos de lípidos alimentarios sobre la salud. Este estudio documenta los beneficios importantes de los lípidos insaturados, sobre todo cuando remplazan a los lípidos saturados y trans", declaró el primer autor, Dr. Dong Wang, MSc, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, en Boston, Massachusetts, en una declaración de esa institución.
Los resultados sustentaron las Directrices Alimentarias para Estadounidenses de 2015-2020 que por primera vez eliminaron la recomendación de limitar los lípidos totales, optando en cambio por recomendar una alimentación baja en lípidos saturados, según informó Medscape Medical News.
Los hallazgos de dos artículos no necesariamente son contradictorios
Los hallazgos de los dos estudios no son mutuamente exclusivos, según Keith Ayoob, EdD, del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Bronx, Nueva York, quien no intervino en ninguno de los estudios.
Más bien, el mensaje combinado es que los lípidos no saturados en general todavía son mejores que los lípidos saturados.
"El mensaje final es que cuando se pueden utilizar lípidos monoinsaturados, hay que utilizarlos. Esto es una prioridad", dijo el Dr. Ayoob a Medscape Medical News. "Algunas fuentes de lípidos son en realidad beneficiosas, son las que deseamos favorecer".
"No es que la mantequilla sea mejor, es una especie de alimento neutral. No necesariamente produce los resultados positivos que estamos buscando", añadió. "Por otra parte, los alimentos lácteos enteros podrían tener algunos aspectos positivos".
La evidencia reciente ha señalado un posible efecto protector metabólico de algunos productos lácteos, como el yogurt y el queso, que son elementos tradicionales de la dieta mediterránea.
"Está resultando claro que no todos los lípidos saturados pueden comportarse de la misma manera en el cuerpo", añadió el Dr. Ayoob.
La clave de la cuestión radica en enfocarse en el perfil individual de ácidos grasos de los alimentos y la diversidad de fuentes de alimento. La evidencia creciente señala la necesidad de que las directrices alimentarias se alejen de enfocarse en nutrimentos aislados y se centren en el patrón alimentario global.
"Los lípidos monoinsaturados no sólo son neutrales. De hecho son realmente útiles. Sabemos que las dietas con mayor contenido de aceite de oliva y frutos secos producen beneficios positivos", resaltó el Dr. Ayoob.
Por ejemplo, evidencia del estudio PREDIMED, un estudio de cinco años realizado en España, en el cual se distribuyó de manera aleatoria a los participantes para que recibieran una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva y frutos secos, por contraposición a una dieta de control baja en lípidos, ha señalado múltiples beneficios de la dieta mediterránea para la salud.
Estos comprenden mejor prevención de las enfermedades cardiovasculares y menos aumento de peso en comparación con una dieta baja en lípidos, inversión del síndrome metabólico y una disminución de la incidencia de diabetes. La dieta mediterránea también se ha vinculado a mejor cognición y menos riesgo de accidente cerebrovascular.
"Comer grasa no necesariamente engorda"
De hecho, el Foro Nacional de Obesidad en el Reino Unido recientemente encendió la controversia en torno a los lípidos alimentarios al dar a conocer un estudio que señala: "Comer grasa no engorda".
Citó varios estudios que indican que seguir una dieta más rica en lípidos y baja en carbohidratos puede ser mejor que una dieta baja en lípidos para disminuir el peso y el riesgo cardiovascular.
Sin embargo, incluso recomendó a las personas que dejaran de contar las calorías pero que redujesen las botanas (snacks), ya que diferentes tipos de alimentos tienen diferentes efectos metabólicos. Además, continuó diciendo que "los lípidos saturados no producen cardiopatías", en tanto que los productos lácteos enteros pueden tener beneficios para la salud.
Sin embargo, el Dr. Ayoob no necesariamente está de acuerdo y recomendaría un enfoque individualizado que tome en cuenta el patrón de alimentación y el perfil metabólico de cada paciente.
Una dieta con alto contenido de lípidos significa menos comida en el plato, explicó. Así que para alguien que necesita raciones más frecuentes durante el día, una dieta con alto contenido de lípidos podría resultar difícil.
"En última instancia, bajar de peso es lo que va a mejorar la salud. Sea que se reduzca el peso con una dieta alta, normal o baja en lípidos, me preocupa más qué clase de dieta puede seguir cada individuo para mantener un peso más bajo", resaltó, añadiendo: "Espero que las personas no empiecen a consumir en exceso lípidos saturados porque piensen que no hay reglas. Aún se tendrá que tomar en cuenta la cantidad".
Resultados del último estudio: PUFA y MUFA son mejores que la mantequilla
El nuevo estudio por el Dr. Wang y colaboradores incluyó a 84.349 mujeres del Estudio de Salud de las Enfermeras y 42.884 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. Los participantes informaron la ingesta de lípidos alimentarios en cuestionarios de frecuencia de alimentos al inicio y cada 2 a 4 años. Los investigadores separaron a los participantes en cinco grupos con base en el consumo creciente de diferentes tipos de lípidos. Luego evaluaron las muertes globales y las muertes consecutivas a enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y enfermedades respiratorias.
Durante más de 32 años de seguimiento, ocurrieron 33.304 muertes. Después del ajuste con respecto a 18 factores de riesgo, como tabaquismo, hipertensión, índice de masa corporal (IMC) e hipercolesterolemia (y comparando al grupo con la máxima ingesta de cada categoría de tipo de lípidos con la misma cantidad de hidratos de carbono), los resultados mostraron un aumento del riesgo de muerte con el consumo de lípidos saturados y trans. Los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) y los ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) se vincularon a una disminución del riesgo de muerte.
Hazard ratios (HR) para la categoría de máxima ingesta de lípidos frente a la misma cantidad de calorías de hidratos de carbono

Categoría HR para la mortalidad total Intervalo de confianza del 95% P para la tendencia
Lípidos saturados 1,08 (1,03 - 1,14) p < 0,001
Lípidos trans 1,13 (1,07 - 1,18) p < 0,001
PUFA 0,81 ( 0,78 - 0,84) p < 0,001
MUFA 0,89 ( 0,84 - 0,94) p < 0,001
El remplazo de sólo 5% de calorías de lípidos saturados con PUFA y MUFA redujo la mortalidad global en 27% y 13% (HR: 0,73 y 0,87, respectivamente).
El consumo de PUFA ?-6, sobre todo ácido linoleico de origen vegetal, se asoció a una disminución del riesgo de muerte por la mayor parte de las causas principales. El consumo de PUFA ?-3 derivado de pescado se vinculó a una reducción moderada de la mortalidad global (HR para la comparación de los quintiles extremos; 0,96; p = 0,002 para la tendencia).
"Nuestro estudio demuestra la importancia de descartar los lípidos trans y remplazar los lípidos saturados con lípidos no saturados, tales como ácidos grasos poliinsaturados omega-6 y omega-3", dijo el autor principal, Dr. Frank Hu, maestro en salud pública, PhD, profesor de nutrición y epidemiología en la Escuela Chan de Harvard y profesor de medicina en la Escuela Médica Harvard.
Añadió: "En la práctica, esto se puede lograr remplazando las grasas de animales con una variedad de aceites vegetales líquidos".
En el estudio realizado por el Dr. Mozaffarian y sus colaboradores, los investigadores realizaron una búsqueda en nueve bases de datos desde el inicio hasta mayo de 2015, sin considerar el lenguaje o el contexto. Identificaron nueve estudios de cohortes, pero ningún estudio aleatorizado controlado. Normalizaron la ingesta de mantequilla entre los estudios tomando en cuenta la ración de 14 g/día (aproximadamente una cucharada) recomendada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
El análisis abarcó 15 cohortes específicas de Estados Unidos y de países de Europa Occidental y Europa del Norte, que incluyeron 636.151 participantes, 28.271 muertes totales, 9783 casos de enfermedades cardiovasculares y 23.954 casos nuevos de diabetes.
Los resultados demostraron una relación débil entre el consumo de mantequilla y la mortalidad por todas las causas, pero no hubo vínculos significativos entre el consumo de mantequilla y las enfermedades cardiovasculares, incluida la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular. Además, el consumo de mantequilla se asoció a una ligera disminución en la incidencia de diabetes.
Relación entre el consumo de mantequilla y algunos desenlaces en la salud

Desenlace Cociente de riesgos (IC del 95%) p
Mortalidad por todas las causas 1,01 (1,00 - 1,03) p= 0,045
Cualquier desenlace de enfermedades cardiovasculares 1,00 (0,98 - 1,02) p= 0,704
Cardiopatía isquémica 0,99 (0,96 - 1,03) p= 0,537
Accidente cerebrovascular 1,01 (0,98 - 1,03) p= 0,737
Diabetes  tipo 2 0,96 (0,93 - 0,99) p= 0,021
"En general, nuestros resultados indican que la mantequilla no se debiera demonizar ni considerarse 'de regreso' como un camino para una buena salud", dijo el Dr. Mozaffarian en el comunicado de prensa de Tufts.
"Se necesita más investigación para comprender mejor el potencial menor riesgo de diabetes que se observó, lo cual también se ha señalado en algunos otros estudios sobre los lípidos de productos lácteos. Esto podría ser real o deberse a otros factores vinculados al consumo de mantequilla - nuestro estudio no demuestra causa y efecto -", termina diciendo.
El estudio de Pimpin/Mozaffarian y cols. fue respaldado por un apoyo económico del National Heart, Lung and Blood Institute del National Institutes of Health (NIH). El Dr. Mozaffarian informa honorarios ad hoc, consultoría y regalías por capítulos o membresía de junta de asesores en Boston Heart Diagnostics, Haas Avocado Board, AstraZeneca, GOED, Life Sciences Research Organization, UpToDate y Elysium Health. El Dr. Mozaffarian es uno de los tres co-inventores de una beca para "Uso de ácido transpalmitoleico en la identificación y el tratamiento de las enfermedades metabólicas". Los coautores refieren no tener relaciones económicas pertinentes. El estudio realizado por Wang y cols fue respaldado por apoyos económicos de NIH. El Dr. Hu informó apoyo a la investigación de la California Walnut Commission and Metagenics. Los coautores refieren no tener conflictos de interés económico pertinente. El Dr. Ayoob refiere no tener intereses económicos pertinentes.
Dra. Veronica Hackethal, MD
18 de julio de 2016

Fuente:
http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900551?nlid=108450_4001&src=WNL_esmdpls_160725_mscpedit_gen&impid=1165322#vp_1
Citar este artículo: La mantequilla es neutral y los lípidos no saturados todavía son mejores para la salud. Medscape. 18 de jul de 2016.


 
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