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Un espacio para el SIDA

marzo 2013
¿Es el VIH/SIDA diferente en las personas mayores?
Un número creciente de personas mayores tienen ahora el VIH/SIDA. Casi una cuarta parte de todas las personas con VIH/SIDA en este país tienen 50 años de edad o más. Esto se debe a que los médicos están detectando el VIH con más frecuencia que antes en las personas mayores y debido a que la mejora en los tratamientos está ayudando a que la gente que tiene la enfermedad viva más tiempo.
Pero es posible que hasta hayan muchos más casos de los que conocemos. ¿Por qué? Una de las razones puede ser que los médicos no siempre hacen pruebas del VIH/SIDA en las personas mayores y por eso es posible que en algunos casos no se den cuenta de su presencia durante los chequeos de rutina. Otra razón puede ser que las personas mayores a menudo confunden los signos del VIH/SIDA con los dolores y las molestias propias del envejecimiento normal.
Debido a esto, son menos propensas que las personas más jóvenes a hacerse las pruebas para detectar la enfermedad. Asimismo, pueden sentirse avergonzadas o tener miedo de hacerse la prueba. Las personas de 50 años de edad y mayores pueden haber tenido el virus durante años antes de hacerse la prueba. Cuando por fin son diagnosticadas con VIH/SIDA, el virus puede estar en sus fases más avanzadas.
El número de casos de VIH/SIDA entre las personas mayores está aumentando cada año debido a que:
En los Estados Unidos, las personas mayores saben menos sobre el VIH/SIDA que las personas más jóvenes. No siempre saben cómo se contagia el virus o la importancia de usar condones, no compartir agujas, hacerse la prueba del VIH y hablar de este tema con los médicos.
Los trabajadores y educadores de la salud a menudo no hablan con las personas de mediana y de mayor edad sobre la prevención contra el VIH/SIDA. Las personas mayores son menos propensas que las personas más jóvenes a hablar con sus médicos sobre sus vidas sexuales o su consumo de drogas.
Es posible que los médicos no les pregunten a los pacientes mayores sobre sus vidas sexuales o su consumo de drogas o de que hablen con ellos sobre los comportamientos de riesgo. Cualquier persona que enfrenta una enfermedad grave como el VIH/SIDA puede deprimirse mucho.
Este es un problema más acentuado en las personas mayores, ya que tal vez no tienen una sólida red de amigos o familiares que puedan ayudar. Al mismo tiempo, es posible que también estén sobrellevando otras enfermedades comunes de la vejez como presión arterial alta, diabetes o problemas del corazón. A medida que el VIH/SIDA empeora, muchas personas necesitarán ayuda para movilizarse y cuidar de sí mismas. Las personas mayores que tienen VIH/SIDA necesitan del apoyo y la comprensión de sus médicos, familiares y amigos.
El VIH/SIDA puede también afectar de otras formas a las personas mayores. Muchas personas jóvenes que están infectadas recurren a sus padres y abuelos para recibir cuidado y apoyo financiero. Las personas mayores no infectadas por el virus pueden hallarse en la posición de tener que cuidar a sus propios hijos contagiados con el VIH/SIDA y luego, en ciertos casos, cuidar a los nietos huérfanos o infectados con el VIH.
Cuidar a otras personas puede resultar en un desgaste mental, físico y económico. Esto es especialmente cierto para las personas mayores que cuidan a otras personas. El problema se vuelve aún peor cuando las personas mayores encargadas del cuidado tienen SIDA u otros problemas graves de salud. Recuerde, es importante que se haga la prueba del VIH/SIDA temprano. El tratamiento temprano aumenta las posibilidades de vivir por más tiempo.
Leer más en: National Institute on Aging
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