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Contra estres
No. 3 marz 2004
Filosofía del vivir
Estudios psicológicos confirman que las personas optimistas sufren menos daños psicofísicos y mentales que las pesimistas, pues están menos expuestas a las reacciones de estrés innecesarias a lo largo de su existencia, porque sus pensamientos de tendencia positiva le generan directa e indirectamente salud a su cuerpo y a su mente, porque su determinación de logro efectivo les permite orientarse más rápido hacia la búsqueda de soluciones y no quedarse atrapado en las evaluaciones y conclusiones y su más firme toma de decisiones estimula su motivación y creatividad en función del propósito que le da sentido a actividad personal y social, así Goethe1 decía: "Pierdes el tiempo hoy; y mañana será igual.
El objetivo fundamental de una personalidad madura es lograr un mínimo de capacidad para asumir el control y la responsabilidad de su salud como un componente importante de su vida diaria, tanto mediante actividades espontáneas como organizadas por factores de la comunidad o la sociedad. Para ejercer este control y esa responsabilidad, el autofortalecimiento es un recurso fundamental, es decir el proceso que la persona concibe para restaurar su capacidad y voluntad de tomar decisiones para hacer acciones, cambios de actitudes y de comportamientos, que sean favorables al incremento de su salud y de su autonomía para vivir en familia.
La capacidad del hombre para enfrentar de forma saludable la vida está muy vinculada a la riqueza de sus intereses, a su capacidad de autodeterminación, a su flexibilidad para encontrar alternativas adecuadas ante situaciones tensas, complejas y contradictorias, a la riqueza de objetivos y planes futuros. El hombre siempre tiene que tratar de romper la inercia de mantenerse en un estado de satisfacción pasiva consigo mismo y con todo el mundo.
Las acciones activas de la persona, incluso bajo un fuerte estrés emocional de signo negativo, son mejores para su salud y bienestar que la inacción, la apatía y la desesperanza, el gran escritor ruso León Tolstói al preguntársele sobre el sentido de la vida, expresaba: "Es inquietud constante, trabajo, lucha, privaciones: éstas son las condiciones necesarias, de las que ningún ser humano, ni por un solo instante, debe atreverse siquiera a pensar en substraerse. Para vivir honradamente hay que esforzarse, extraviarse, debatirse, equivocarse, empezar algo, abandonarlo, recomenzarlo y abandonarlo otra vez: luchar y renunciar eternamente. La tranquilidad sólo es armonía espiritual".
Si el individuo quiere vivir con felicidad y efectividad tiene que adoptar la filosofía de vivir intensamente su presente, tanto los buenos como los malos momentos, con su pensamiento dirigido hacia el futuro mediato y a largo plazo. Vivir intensamente es afrontar la vida, planificarla, disfrutarla, utilizar todo lo que se sabe en función de ella, tener metas claras y perseverar en su logro, no tener temor a cometer errores o equivocarse, gozar los éxitos, sufrir los fracasos y asimilarlos y tener cualidades personales, para desempeñarse en familias y sociedad, como: apasionamiento, activa imaginación, actitud positiva hacia aprender, rapidez y generalización en los análisis, desarrollo de las habilidades sociales y de la comunicación, costumbre de trabajar bien en lo que realice y frecuente control emocional.
Las personas deben saber que para actuar bien en casi cualquier cosa los seres humanos tienen que trabajar en ella durante mucho tiempo y con paciencia, solo entonces podrán empezar a disfrutarlas.
Reflexiones sobre la paciencia:
1. Debes aprender que, con paciencia, puedes mejorar tu destino; mientras más tenaz sea tu paciencia más segura será tu recompensa.
2. No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera paciente. No habrá tarea demasiado larga para ti si avanzas voluntariamente y sin prisa.
3. La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce, con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota.
4. La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo, pues con ella puedes controlar tu destino y tener lo que desees, pero no puedes apresurar el éxito, sino trabajar, trabajar y esperar los frutos.
5. Los atributos que las mujeres y los hombres prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito son inútiles si no tienes paciencia: el esforzarse por las metas sin paciencia termina por malograrlas, el ser ambicioso sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora, el ser valiente sin paciencia puede matarte y el perseverar sin paciencia es siempre algo imposible.
6. La paciencia empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, frenar tu lengua, contener tu mano, lograr tus propósitos y entregar todo tu ser, a su debido tiempo, a la profesión que amas y a la vida que mereces.
Como la existencia del hombre es limitada y no se vive para siempre cada uno de nosotros debe trabajar todos los días para hacer nuestra existencia diaria más interesante, vencer todos los días 2 o 3 metas personales pequeñas que nos hagan avanzar un poquito hacia nuestros objetivos en una o dos áreas de nuestra vida, hacer nuestra existencia más interesante y menos aburrida, buscar nue¬vas cosas que hacer dentro de un proyecto de vida que tenga senti¬do personal y no sea solo resultado de presiones o compromisos sociales, aprender más acerca de lo que realmente nos gusta o nos disgusta, lanzarse a tomar riesgos excitantes y productivos para la existencia de usted y de los demás y para apreciar la vida activa como fuente de bienestar y salud.
Tomado del libro: Wilfredo Guilbert Reyes. Aprender a enseñar y vivir es la clave. La Habana. Editorial Científico Técnica; 2006.
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