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Alimentación sana

oct 2015
El índice glucémico de la dieta puede influir en los síntomas autistas
El índice glucémico (IG) es una forma de clasificación de los alimentos compuestos por carbohidratos que se basa en el efecto que produce dicho alimento sobre los niveles de glucemia del organismo de forma que aquellos que se absorben de forma más rápida provocan rápidos aumentos de glucosa en sangre y tienen un mayor IG.
Según esto, una dieta de bajo IG es aquella que está compuesta principalmente por verduras y cereales de grano entero o integrales y es la que se recomienda a aquellas personas que padecen diabetes que, por definición, es una patología por la que el metabolismo de la glucosa no funciona adecuadamente y el organismo no puede controlar sus niveles en sangre.
Investigadores del Instituto Salk de estudios biológicos en California (EE.UU.), querían comprobar si controlar el IG de las dietas podría ayudar también a mejorar síntomas de otras patologías y decidieron centrar su atención en unas que nada tienen que ver con las enfermedades cardiovasculares o el síndrome metábolico, focalizándose en una enfermedad psicológica, el autismo.
Existe evidencia científica previa de que las personas con autismo suelen mostrar una desregulación de su sistema inmune, sin embargo, no se ha analizado la posible relación de factores dietéticos que también pueden estar relacionados con la inmunidad. Para el estudio, los investigadores analizaron si la reducción del nivel de un subproducto específico del metabolismo del azúcar, reduciría los síntomas asociados al autismo. Para ello, emplearon un modelo animal en el laboratorio empleando una cepa de ratones que está genéticamente diseñada para estudiar los comportamientos y trastornos psicológicos humanos.
Los resultados mostraron que aquellos ratones cuyas madres y ellos estuvieron alimentados con dietas de IG alto, mostraron significativamente más comportamientos autistas: interacciones sociales con discapacidad, acciones repetitivas sin ningún propósito aparente y un exceso de los comportamientos de aseo.
Pero lo más relevante es que también se detectaron cambios en los cerebros de los ratones que fueron alimentados con dietas de IG alto ya que mostraron menor cantidad de doble-cortina, una proteína de las neuronas en desarrollo y, en concreto, menor cantidad en la zona del cerebro relativa a la memoria. Este grupo de ratones también mostraron un mayor número de células inmunes activadas en el cerebro, más genes asociados con la inflamación y, lo que resultó más curioso, una microbiota diferente.
Fuente: Fundación Alimentación Saludable
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