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lunes, 11 de diciembre de 2017

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Aniversario 40 de CNICM



Síntesis histórica del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

E y 19Con mucha frecuencia se lee o escucha acerca de los significativos resultados de la salud pública cubana en los últimos años, lo cual constituye un justo motivo de orgullo para quienes están íntimamente ligados con ellos. En los indiscutibles éxitos logrados en los trasplantes de órganos, en la producción de medicamentos y vacunas, en la terapia contra el cáncer y en las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, por sólo citar algunos, tienen un distinguido protagonismo los trabajadores del sector de la salud como elementos clave en los notables niveles de salud de que actualmente disfruta la población cubana.

Hoy día la Mayor de las Antillas cuenta con más de 280 hospitales, 444 policlínicos, 190 hogares de ancianos, 170 clínicas estomatológicas y más de 20 000 consultorios de médicos de la familia, que cubren alrededor del 99 % de la población.

Para formar los recursos humanos, Cuba dispone de cuatro Institutos Superiores de Ciencias Médicas, 21 Facultades de Medicina y cuatro de Estomatología, así como de 50 Institutos Politécnicos de la Salud. Por otra parte, existen en la isla 13 Institutos de Investigación y varios polos científicos. Asimismo son innumerables los galenos cubanos han prestado o están prestando servicios internacionalistas por todo el mundo, particularmente en lugares donde nunca antes había hecho acto de presencia un médico.

Existe un Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas (SNICM), capaz de asumir la responsabilidad de garantizar el funcionamiento de una estructura informacional, que responde a los requerimientos para desarrollar las tareas asistenciales, científicas y docentes por parte de los profesionales del Sistema Nacional de Salud y que contribuye, sin lugar a dudas, a la consecución de estos logros.

El órgano rector del SNICM

Cuando por la Resolución No. 38 del Ministerio de Salud Pública, del 6 de junio de 1977, se fijaron por primera vez la estructura, la plantilla y las funciones del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM), hacía 12 años que se habían dado los primeros pasos para crear una institución que asumiera la función principal en el desarrollo de un sistema de cobertura nacional. Quiere esto decir que, con independencia de la puesta en vigor del documento legal antes citado, existía ya desde abril de 1965 lo que pocos años más tarde se convertiría en el órgano rector del SNICM.
 
Antecedentes

Desde los primeros años posteriores al triunfo de la Revolución, la dirección del país estaba consciente de la importancia de organizar la información en materia de salud pública. En aquel entonces se importaban revistas médicas de diferentes naciones y se producían en la isla publicaciones de este tipo en las especialidades de Pediatría, Medicina, Cirugía y de Historia de la Medicina, fundamentalmente. La biblioteca de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana y la hemeroteca del Colegio Médico Nacional eran, en esa época, las principales sedes a donde se podía recurrir a buscar información.

Por aquella época, el doctor Pedro L. Castro, radiólogo ya fallecido, se encontraba en Moscú en viaje de estudios y durante su estancia en esa ciudad tuvo la oportunidad de visitar su Centro de Información Médica. A su regreso, narró sus experiencias en este sentido al entonces Ministro de Salud Pública, el doctor José R. Machado Ventura y al doctor Daniel Alonso, quien fungía como Viceministro de Docencia. También dio a conocer a ambos dirigentes la disposición de los colegas soviéticos de brindar asesoramiento para organizar una institución similar en Cuba. Con este objetivo viajó a la isla el profesor Surén Markárovich Bagdasarián, Director del Instituto de Investigación Científica y de Información Médica moscovita.

En una reunión con profesores de la Escuela de Medicina y con dirigentes del Ministerio de Salud Pública, el profesor Bagdasarián dio las orientaciones necesarias y ofreció su valiosa ayuda para la creación del CNICM, para cuya dirección fue propuesto, y luego ratificado, uno de los asistentes a la junta: el profesor Rafael Octavio Pedraza Rodríguez.

Los primeros objetivos que se establecieron para la organización del nuevo centro fueron:

• Conformación de su estructura.
• Traslado hacia su sede de una fotocopiadora del Hospital "Calixto García".
• Adquisición de un mimiógrafo.
• Fundación de una revista de resúmenes.
• Nombramiento de un cuerpo de asesores médicos que se encargarían de seleccionar los artículos que se procesarían para la mencionada revista.

Después de una visita realizada a Moscú por el doctor Pedraza para adquirir experiencias, se crearon los frentes de Investigaciones Bibliográficas y Traducciones; se regularizó la salida de las revistas existentes; se crearon condiciones para la edición de dos nuevos títulos, a saber, la Revista Cubana de Medicina Tropical y la Revista Cubana de Farmacia; se adquirieron una máquina Offset y una Rumayor; se revitalizó el canje con publicaciones extranjeras y se recibió dinero del Estado para suscripciones y compra de libros para la Escuela de Medicina.

Surgimiento y desarrollo del SNICM

Período 1966-1970

Con una estructura compuesta por un Director General, un Subdirector Administrativo, un Departamento de Investigaciones Bibliográficas, uno de Traducciones, otro de Publicaciones y una imprenta, se inició la organización de una hemeroteca, con los títulos de revistas procedentes de la biblioteca de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana y de la hemeroteca del Colegio Médico Nacional. Si bien en 1965, año de la fundación del CNICM, se habían atendido allí 225 usuarios, ya en 1966 se brindó el servicio de lectura en sala a 4 821 médicos y estudiantes; se inauguró el servicio de préstamo, que alcanzó la cifra de 2 605 documentos y se recibieron 101 órdenes de fotocopia para La Habana y para otras provincias. Ese mismo año surgió el semanario Información Corriente como parte del trabajo del Departamento de Publicaciones, cuyos objetivos esenciales eran divulgar las diferentes actividades realizadas por el centro y reflejar simultáneamente los hechos más destacados de la salud pública cubana. Este semanario, con un enfoque más periodístico que científico, fue la primera publicación primaria que coadyuvó a consolidar las distintas manifestaciones de la información destinada al personal de la salud, además de un medio idóneo para difundir positivas experiencias, principalmente en los terrenos asistencial, investigativo y docente.

La dirección del CNICM orientó la organización de las bibliotecas de los hospitales de toda la isla. Las primeras fueron las de los hospitales "Calixto García", "Freyre de Andrade", Nacional "Enrique Cabrera" y el Provincial de Santiago de Cuba. En 1967 se comenzaron a realizar investigaciones bibliográficas y se organizó el catálogo colectivo con las revistas de las bibliotecas antes mencionadas. A partir de 1968, año en el que asumió la dirección de la institución el doctor Joaquín Torres, se comenzaron a generar otras fuentes de información en forma de series bajo los títulos de Orientaciones Terapéuticas, Información Temática, Información Directa e Información de Ciencias Médicas, presentadas en forma de folletos con artículos traducidos y reproducidos de revistas extranjeras de diferentes especialidades. En 1969 se creó en la ciudad de Santa Clara el primer Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas (CPICM) y, al año siguiente, el de Pinar del Río. También, en 1970, la hemeroteca se convirtió en la Biblioteca Médica Nacional (BMN), pues a partir de ese año se comenzaron a recibir libros para engrosar sus fondos bibliográficos.

Período 1971-1975

Los frentes de Traducciones, Investigaciones Bibliográficas y Catálogo Colectivo, que hasta 1970 funcionaban en el local de la BMN, pasaron a ser competencia directa del CNICM. En esta etapa, la institución asumió la edición de libros generados por autores cubanos y de las revistas cubanas en las especialidades de Medicina Tropical, Higiene y Epidemiología, Estomatología, Farmacia, Obstetricia y Ginecología y Administración de Salud, como parte de la política de desarrollo de la producción científica nacional en las ciencias médicas.

Bajo la dirección del doctor Isidro Fernández, quien asumió ese cargo oficialmente a partir de enero de 1972, se creó la Escuela de Técnicos en Bibliotecología Médica y se le dio el impulso inicial a la formación de especialistas de nivel superior en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. En esta etapa se implantó el sistema estadístico de servicios en la red de información nacional, que se incrementó con el surgimiento de los CPICM de Santiago de Cuba en 1971, de Holguín en 1972, de Matanzas en 1973 y de Camagüey en 1975. Paralelamente, se empezaron a editar varias publicaciones secundarias como la Revista de Resúmenes, que publicaba las traducciones de los resúmenes aparecidos en revistas extranjeras; además de las series Conferencias Clinicopatológicas, con conferencias también traducidas de publicaciones foráneas; Informes Técnicos de Laboratorio, con la reproducción en español de trabajos sobre el tema, originalmente presentados en publicaciones de otros países, así como de otros documentos monográficos elaborados en forma de folletos. La producción editorial, sólo en publicaciones secundarias, llegó a alcanzar en ese período cifras que oscilaron entre 80 y 100 títulos por año.

En 1975 se inició un programa con clases teórico-prácticas a los residentes de los Institutos de Investigación, concebido por especialistas del CNICM, quienes luego crearon un proyecto apoyado en medios audiovisuales, ejecutado con posterioridad en cada provincia por los directores de los respectivos CPICM, en coordinación con los Departamentos de Medios Audiovisuales de las Direcciones de Salud. Estos sucesos marcaron el despegue de las acciones ulteriores encaminadas a la formación y a la educación de usuarios por el personal del SNICM.

Otros logros correspondientes a esta etapa fueron la organización de los Consejos de Dirección en el CNICM; la profundización en la superación técnica y política de sus cuadros directivos; el intercambio de experiencias de trabajo entre el Centro Nacional y los Centros Provinciales en el contexto de reuniones anuales; y el comienzo de la participación de representantes del órgano rector del SNICM en eventos de carácter internacional.
 
Período 1976-1980

Cuando el 1ro. de diciembre de 1976 asumió oficialmente la dirección del CNICM el doctor Vicente Osorio Acosta, se encontró que desde hacía meses atrás su antecesor había concebido la idea de crear una editorial de la literatura médica producida en Cuba. Ello respondía a las demandas derivadas del desarrollo progresivo del Sistema Nacional de Salud, que traía consigo la creciente necesidad de los autores nacionales procedentes de los Institutos de Investigación, laboratorios técnico-farmacéuticos, Institutos Superiores de Ciencias Médicas, Facultades de Medicina y Estomatología, Centros de Higiene y Epidemiología, hospitales, policlínicos y otras unidades de salud del país de publicar los resultados de sus investigaciones.

Este fue un período de notable fortalecimiento del SNICM, pues al surgimiento de los CPICM de Ciudad de La Habana en 1978, de Ciego de Ávila y Granma en 1979, así como los de Sancti Spíritus, Guantánamo y La Habana en 1980, se unió el desarrollo de las bibliotecas en todas las dependencias del MINSAP, con inclusión de la creación de los libreros - pequeñas unidades de información integradas por las publicaciones nacionales propias del universo de trabajo de la dependencia en cuestión. En esto desempeñó un papel importante el perfeccionamiento de las tareas de selección y adquisición de la literatura biomédica procedente de otros países, que permitió además incrementar los servicios de información y, con ello, consolidar la labor del SNICM.

En 1978 se comenzaron a producir en el CNICM dos publicaciones destinadas a garantizar el perfeccionamiento de los recursos humanos vinculados a la actividad bibliotecoinformativa dentro del SNICM. Ambas salían en forma de folletos y, bajo los títulos de Actualidad en Información en Ciencias Médicas y Superación Técnica, presentaban breves monografías con criterios teóricos, o bien informes de investigaciones realizadas por el personal de la red. Los temas que entonces se investigaban se concentraban fundamentalmente en el perfeccionamiento de las estrategias de selección y adquisición de publicaciones para el SNICM, en el análisis de los documentos de producción nacional, en el estudio de los fondos y su utilización, en el establecimiento de las necesidades de información de las diferentes categorías de usuarios y en el comportamiento de los servicios que se brindaban.

Período 1981-1985

Con el surgimiento de la Comisión Permanente del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), el CNICM, se incorporó al sistema internacional MEDINFORM, integrado por los países miembros de esta organización, lo cual permitió establecer colaboración con ellos en materia de canje de información científico-médica mediante publicaciones primarias, búsquedas bibliográficas retrospectivas, fotocopias de documentos e intercambio de especialistas. Por otra parte, se incrementó la participación y la cooperación con otros sistemas internacionales de información científico-técnica, patrocinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), como REPIDISCA, LILACS y LACRIP.

Con la inauguración en 1981 del CPICM de Cienfuegos y en 1984 del de Las Tunas, las 14 provincias del país estuvieron representadas en el SNICM. Todos ellos, así como las bibliotecas de las restantes unidades de salud en los diferentes niveles territoriales se iban nutriendo con el personal calificado que, cada vez en mayor proporción, se graduaba de la especialidad de Información Científico-Técnica y Bibliotecología y de la Escuela de Técnicos Medios en Bibliotecología Médica.

La puesta en circulación de la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas en 1982; así como de la Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia; la Revista Cubana de Oncología; la Revista Cubana de Enfermería y la Revista Cubana de Medicina General Integral en 1985, además del incremento de la producción de libros de autores cubanos, hacía ver, con mayor realidad, la idea concebida años antes por el tercer director del CNICM acerca de la necesidad de crear una casa editorial dedicada exclusivamente a las ciencias médicas.

En esta etapa se crearon además varios servicios dirigidos a categorías de usuarios específicos, fundamentalmente a los dirigentes del Sistema Nacional de Salud; se le dio carácter oficial al librero como la unidad menor de información; se estableció el primer programa nacional de educación a usuarios; se instrumentó el Paquete Informativo como documento secundario con la compilación de referencias y de fotocopias de los originales correspondientes; se comenzaron a impartir cursos sistemáticos de actualización para el personal técnico de la red; se confeccionó el primer libro de texto sobre Bibliotecología médica y se prepararon las condiciones para automatizar los servicios. Desde 1984, el CNICM es el Centro Coordinador Nacional de la República de Cuba, del Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud (BIREME).

Período 1986-1990

La creación en 1986 del Centro de Información de Ciencias Médicas en el Municipio Especial Isla de la Juventud, trajo consigo la consolidación definitiva del SNICM, lo cual significó la consecución de logros cada vez más ambiciosos. Entre ellos se pudieran mencionar la implantación y el perfeccionamiento de los servicios automatizados y su extensión a varias dependencias del SNICM, con inclusión del CD ROM/MEDLINE para las búsquedas bibliográficas; la creación de nuevos servicios de excelencia como el de Información Señal, Información Factográfica y Diseminación Selectiva de Información, destinados a jefes de temas y problemas de investigación priorizados por el MINSAP y al primer nivel de dirección del Sistema Nacional de Salud; la introducción de la técnica del video científico como servicio de información; la aplicación de los resultados de estudios informétricos en los planes de adquisición y la edición del primer libro de texto dirigido a la educación de usuarios.

A estos avances, varios de los cuales tuvieron lugar cuando el CNICM estaba bajo la dirección del doctor Jorge Aldereguía Henríquez, hay que agregar la realización de un viejo sueño, cuando en 1988 se fundó la Editorial Ciencias Médicas que asumió la producción de las 15 revistas médicas cubanas que entonces salían a la luz; además de la de otros títulos como la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición, la Revista Cubana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Educación Médica Superior, la Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología y Acta Médica, aparecidas en 1987; la de RESUMED y la de la Revista Cubana de Oftalmología, surgidas en 1988; la de la Revista Cubana de Endocrinología, la Revista Cubana de Ortodoncia y la Revista Cubana de Medicina Militar, creadas en 1989; así como la de los libros de autores cubanos y extranjeros y la de los programas de desarrollo de las especialidades médicas, entre otros documentos.

En ese período se comenzaron a gestar otras tareas de desarrollo, como fueron la automatización de los CPICM; la edición de nuevos materiales con destino al subsistema del médico y la enfermera de la familia; el desarrollo de un subsistema de información para la superación de los cuadros del organismo; el aprovechamiento de la información generada en eventos y congresos celebrados en Cuba; la modernización y ampliación del Departamento Poligráfico del CNICM; así como la implantación definitiva del Manual de Procedimientos como documento de carácter metodológico para el control de todas las actividades del SNICM.

Período 1991-1995

En septiembre de 1989, el doctor Jeremías Hernández Ojito se hizo cargo de la dirección del CNICM, precisamente cuando el país comenzaba a sufrir los embates de una crítica situación económica. Como consecuencia de ello, el nuevo director halló,  entre otras dificultades, la ausencia total de recursos financieros para adquirir las fuentes de información. Hasta 1988, el centro invertía alrededor de un millón de dólares en suscripciones de revistas médicas para las principales bibliotecas médicas de todas las provincias y cerca de otros dos millones en las conocidas ediciones R. Así, la nueva dirección tuvo que hacer frente al desafío de satisfacer las necesidades de información cada vez más crecientes bajo esas complejas condiciones.

El primer paso que se dio al efecto fue tratar de desarrollar la información referencial con un proyecto apoyado por el Viceministerio de Docencia del MINSAP. Como parte de esa aspiración, se ubicó en cada CPICM una microcomputadora XT, a las que se adicionaron lectores externos de discos compactos, como parte de otro proyecto que contó con la colaboración de la OPS. También, se dotó a las principales instituciones de todas las provincias con las bases de datos MEDLINE y LILACS y se compraron algunas suscripciones del Current Contents, a fin de que los profesionales de la salud tuvieran al menos la posibilidad de estar al día respecto a lo que se publicaba en el mundo, obtener los resúmenes de los trabajos que aparecían en las bases de datos y, por gestión propia, adquirir copias de los originales de su interés, directamente de los autores.

Con posterioridad se llegó a la convicción de que por los medios tradicionales era tan difícil como costoso dar una adecuada respuesta a las necesidades de información, cada vez más numerosas y exigentes de la gran población de usuarios potenciales de todas las especialidades médicas. Por ello, se comenzó a priorizar el trabajo con los soportes electrónicos y en 1992 se dio otro paso muy importante cuando se comenzó a desarrollar la Red Electrónica de Información en Salud (INFOMED). En principio se creó el nodo nacional en la Ciudad de La Habana y luego se fueron instaurando los nodos provinciales con equipos muy primitivos. Esta red se desarrolló bajo el principio de ser no sólo consumidora, sino también generadora de información con valor agregado. A partir de un proyecto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que brindó un financiamiento de algo más de 250 000 dólares, se pudo modernizar tanto el nodo nacional como los nodos provinciales, con lo que se consiguió desarrollar de manera más acelerada la información médica y sus disciplinas afines, registrada en soporte electrónico. El hecho de contar con la red INFOMED en medio del "período especial", posibilitó luego el acceso por vía electrónica a la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos y a diversas bases de datos importantes. Unido a ello, se recibieron donaciones de libros y revistas de personas e instituciones de varios países, que sirvieron para engrosar los fondos de las unidades fundamentales del SNICM.

En 1993 surgió la revista ACIMED, como órgano del SNICM. Esta publicación, única de su tipo en idioma español, se concibió para difundir la producción relacionada con la actividad científico-informativa vinculada a la medicina. Aun cuando en sus primeros años salió a la luz con un modesto formato, en sus escasas 40 páginas se vislumbraba el interés de sus fundadores de llegar a convertirla en un instrumento unificador de la comunicación científica y de contribuir con su existencia al dinamismo permanente que reclaman los tiempos actuales de los profesionales dedicados a la labor biblioteco-informativa dentro del mundo de la salud y la enfermedad. Así ACIMED fue, después del semanario Información Corriente, que circuló durante los primeros años del CNICM,  la segunda publicación primaria producida por los especialistas allí afiliados, aunque esta vez con un enfoque más científico que periodístico.

Durante ese período se realizó también un análisis de sistema y se diseñó un proyecto de automatización de la BMN; se creó el grupo de Análisis de Información; se introdujeron nuevas modalidades de documentos secundarios y se consolidó la producción de bases de datos; se impartieron entrenamientos y cursos de actualización y perfeccionamiento a los técnicos y profesionales del SNICM, como parte de su plan de desarrollo, y se modernizó y amplió el equipamento de composición electrónica de la Editorial Ciencias Médicas.

Período 1996-2000

Un grupo de talentosos jóvenes integrantes de INFOMED obtuvo la capacitación necesaria dentro y fuera del país, hasta llegar a convertirse en un núcleo importante en el desarrollo del sistema, cuestión que se apreció rápidamente en los países de la región latinoamericana, cuando especialistas de BIREME visitaron a Cuba, quienes al comprobar este potencial, propiciaron varios proyectos de colaboración, entre ellos el de la biblioteca virtual de salud. Este respeto se ha visto también reflejado en las solicitudes recibidas desde 1997 de asesoría y entrenamiento, por parte de países como Ecuador, México, Venezuela y otros del área del Caribe, a lo que se agrega el interés de éstas y otras naciones de implantar el modelo cubano.

Este salto cualitativo ha tenido su expresión en el hecho que de una simple red electrónica de información, INFOMED se convirtió en la red telemática de salud de Cuba, y que por la misma fluyan la información epidemiológica, estadística, económica y gerencial, además de propiciar el desarrollo de proyectos tan importantes como la biblioteca virtual de salud, la universidad virtual y la telemedicina. Por otra parte, la dirección del CNICM trató de mantener todo lo logrado en años anteriores por otras áreas, a pesar de las limitaciones impuestas por el "período especial". Si bien en un momento hubo necesidad de reducir el número de páginas y la periodicidad de las revistas médicas, no es menos cierto que nunca se dejó de producir un solo título.
En esa etapa, la dirección del MINSAP decidió revitalizar la literatura médica docente, objetivo compulsionado con la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Así, por orientación del Viceministerio de Docencia, el CNICM asumió esa tarea y la Editorial Ciencias Médicas ha tenido a su cargo todo el proceso de edición de esa bibliografía. El hecho de haber asumido esta alta responsabilidad, unido a la cifra importante de otros títulos de libros que se han producido o están en proceso de producción, son una muestra fehaciente de la recuperación en este frente tan importante.

La BMN ganó mucho en organización y en condiciones generales. A principios de ese quinquenio se instalaron en ella puntos de presencia, primero con seis computadoras, que luego aumentaron a 15. Los usuarios comenzaron a disponer de más posibilidades de búsqueda y recuperación de la información requerida.

En relación con esta etapa, resulta indispensable abordar el área comercial. De inicio, esta actividad se concibió como un departamento que se encargaría de las ventas de publicaciones, en moneda nacional, de las revistas médicas producidas por la Editorial Ciencias Médicas y de otros materiales procedentes de instituciones similares ubicadas fuera del CNICM. Dentro de un proceso lógico de evolución, la gestión comercial referida a revistas y libros se extendió a los eventos científicos realizados en hospitales, facultades y policlínicos. De igual modo, en las reuniones científicas de rango internacional con sede en Cuba, se ejecutaron ventas en moneda libremente convertible. Los aludidos eventos nacionales y foráneos posibilitaron también la promoción de obras y autores cubanos. Definida como Vicedirección Comercial del CNICM desde 1999, uno de sus objetivos básicos ha sido promover la literatura médica cubana en certámenes de alta relevancia, como son los casos de la prestigiosa feria de Francfort en Alemania y, especialmente, la de Guadalajara en México, donde los profesionales de otras latitudes manifiestan un marcado interés por las publicaciones de producción nacional. En reuniones celebradas en el país, la Vicedirección Comercial  participó con diversas muestras. Ejemplo fue el Seminario de Atención Primaria de 1999, al cual se incorporaron libros de la serie PALTEX de la OPS, opciones de un significativo valor, que ampliaron las posibilidades de la información médica.

El proyecto vinculado con la apertura de una librería médica en 23 y J, en El Vedado, se dirigió a facilitar que las instituciones y profesionales adquieran la literatura médica procedente de editoras extranjeras y cubanas, lo que constituiye una fuente de financiamiento para la producción de libros y revistas y de otras actividades del CNICM. Tras su puesta en marcha, se pueden comprar allí en moneda libremente convertible diferentes publicaciones procesadas en el ámbito nacional y en el exterior, lo cual ayuda a dar respuesta permanente a los requerimientos de información de los profesionales de la salud.

Los jóvenes que tienen hoy en sus manos la hermosa tarea de hacer más visible el ya ganado prestigio del CNICM, se deben ver reflejados en el ejemplo de los que les antecedieron, particularmente de aquellos cuyos nombres no pueden dejar de figurar en la historia de un pequeño establecimiento que nació en 1965, y que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en un baluarte del Sistema Nacional de Salud.

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