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Salud, es el tema

Pedro Antonio cayó por los humildes de ayer y de hoy

Viernes, 21 de abril de 2006

Abril de 1961 es un momento imborrable para la historia de la Revolución Cubana. Recuerdo, como si ocurriera ahora mismo, que con apenas 11 años ya redactaba y leía una de mis primeras notas en el matutino donde cursaba la enseñanza primaria.

Girón, victoria del pueblo cubano El 17 de abril ocurría un acontecimiento que estremecía de una punta a la otra a nuestro país: la invasión mercenaria que lanzó el imperialismo yanqui por Playa Girón tratando de hacer pedazos al pujante proceso revolucionario que se realizaba en Cuba.

Recuerdo que aquella mañana expresaba que la Revolución había salido victoriosa, aunque un importante número de combatientes pereció en la contienda.

En esta ocasión quiero aproximarme a uno de ellos, a Pedro Antonio Borrás Astorga, un joven estudiante de Medicina que murió defendiendo la soberanía nacional y los legítimos derechos de Cuba a escoger su propio destino, que ya entonces era y es el socialismo.

ALGUNOS DATOS SOBRE SU VIDA    

Pedro Antonio nació el 13 de junio de 1940, en La Palma, Consolación del Norte, provincia de Pinar del Río. Era hijo de Pedro y Ana Luisa. Fue el varón de aquel matrimonio junto a tres hermanas. 

Realizó sus primeros estudios en el sur de Estados Unidos y los de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Al trasladarse su familia para La Habana, los terminó en el Instituto de Marianao.  

Le gustaba la espeleologia, en más de una ocasión frecuentó cuevas de su provincia en unión de compañeros de estudios.

Después del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959 matriculó la carrera de Medicina en septiembre de ese año.

Se conoce de su vocación por aquélla desde los estudios secundarios y fue de los primeros en integrarse al Cuerpo de Sanidad de las Milicias Nacionales Revolucionarias en la Escuela de Medicina.

En la movilización de diciembre de 1960 y enero de 1961 ofreció sus  servicios en Cabañas, Pinar del Río.

EL EPÍLOGO 

Al conocer que se había producido el ataque mercenario el 17 de abril, acudió a la Escuela de Medicina y se presentó en la Jefatura de las Milicias en San Mariano y Juan Delgado, en La Víbora.

Se incorporó como sanitario a la columna 2 del Ejército Rebelde, que saldría de Managua en operaciones rumbo a Playa Girón. El 20 de abril, en actividades de rastreo contra los mercenarios cayó peleando en una emboscada.

Después de un suceso de esta magnitud cabe preguntarse: ¿por qué o por quiénes murió Pedro Antonio? Las respuestas a estas interrogantes tienen una vinculación directa con la inmensa y humana obra de la Revolución Cubana.

Pedro Antonio murió en Girón porque creyó en esa obra, en su significación, en su trascendencia.

Cayó, y viene muy bien decirlo en estos tiempos, por los humildes de entonces, por sus niños, por sus mujeres, por sus hombres, por sus ancianos.

Sus ansIas de servir a los demás, de salvar vidas humanas, de arrancárselas a la muerte, se multiplican dentro y fuera de nuestro archipiélago en las legiones de doctoras y doctores, de enfermeras y enfermeros, de técnicas y técnicos, que laboran en este sensible sector y que causan gratitud y asombro en diversas regiones del planeta.

Cayó, cabe agregarlo también, para cortar los propósitos de dominación y sometimiento del Gran Imperio, que aún no termina su asedio y sus pretensiones de aplastar a Cuba. 
Cayó, quién puede dudarlo, para que aquel niño de 11 años que entonces comenzaba sus primeras notas periodísticas hoy pueda seguir escribiendo, cronicando, las acciones de las mujeres y los hombres de la salud de Cuba.   
  


Notas anteriores
- Síndrome del niño sacudido (I)
- El mérito de ser un médico cubano
- El Asesino de Blanco
- Las verdades de Cuba y las mentiras del Imperio
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