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Salud, es el tema

¿Cómo se inició la enseñanza de la medicina en Cuba?

Viernes, 27 de enero de 2006 

Necesaria Introducción. ¿Cuándo se produjo la primera clase de Medicina? ¿A quiénes correspondió el honor de ser los primeros profesores en impartir esta ciencia? ¿En qué lugar ocurrió este trascendental acontecimiento?

Las respuestas a estas interrogantes las encontramos en el trabajo de nuestro colega José Antonio López Espinosa, el cual nos acerca a un memorable suceso que resulta impostergable conocer.

López también nos revela si fue la Medicina la primera materia explicada así como los orígenes y las circunstancias vinculadas con este hecho. Observemos la propuesta del autor, es una buena oportunidad para continuar aprendiendo.

De las órdenes religiosas existentes en Cuba a principios de la época colonial, fue la de los Predicadores (Dominicos), establecida en 1578, la primera en edificar conventos y propiciar estudios de noviciado, que incluían materias como Latinidad, Filosofía y Sagrada Teología, y en capacitar a estudiantes seglares para estudios superiores.

La primacía en el dominio cultural correspondía a la Orden de los Dominicos; los Franciscanos eran devotos del auxilio a enfermos; los Agustinos se constreñían a la gramática como fundamento del idioma y los Jesuitas se mostraban indecisos y renuentes a establecerse de modo definitivo en la isla porque en ellos primaba el Interés económico.

Estos antecedentes permiten comprender por qué la Orden de los Dominicos fue la que asumió el protagonismo educativo y cultural en aquel período y justifica la prioridad que ellos dieron a promover y solicitar la erección de una Universidad en su convento, similar a la que existía en Santo Domingo, en la Isla de La Española.

Por otro lado, a pesar de que en el primer cuarto del siglo XVI se habían fundado siete villas en la isla, por el conquistador español Diego de Velázquez (1465-1524), no hubo médicos ni boticarios en Cuba hasta que ejerció ambas funciones en San Cristóbal de La Habana el licenciado Gamarra allá por 1569.

En distintas ocasiones se solicitó a la Metrópoli enviara un facultativo para que residiese en la colonia, que sólo se servía de los médicos de tránsito que llegaban con las flotas, hasta que apareció el licenciado Juan de Tejada y de Pina, a quien el Cabildo acordó el 3 de septiembre de 1610 darle 100 ducados al año para que permaneciese como médico en la ciudad.

En 1514 había llegado procedente de la Isla Española el Vicario Fray Gutierre de Ampudia con una comunidad de padres Dominicos. Esta orden fue la que en 1578 fundó en La Habana el Convento de San Juan de Letrán.

Estos Predicadores, que contaban con varias Universidades en América, fueron madurando la idea de crear en la ciudad habanera otro centro de enseñanza superior. 

Así, cuando en 1670 se reunió el Capítulo Definitorio de Provinciales en la Casa de La Habana, uno de los asistentes, Fray Diego Romero, propuso solicitar al Rey la facultad de establecer en Cuba una Universidad semejante a la de la isla de Santo Domingo.

Aunque la propuesta obtuvo el informe favorable del Municipio, los resultados no fueron satisfactorios.

Los Padres Dominicos esperaron en vano más de tres lustros. En 1717 el Rey, a instancia de Fray Bernardino de Membrive, encargó al cardenal Aguaviva pedir a Su Beatitud la referida gracia por las favorables consecuencias que resultarían al servicio de Dios. 

Al fin el Papa Inocencio XIII, después de tener el informe del Obispo de la Catedral de Santiago de Cuba, dispensó autorización, por breve de 12 de diciembre de 1721, a la orden de Predicadores, para la erección de la Universidad en el Convento de San Juan de Letrán de la ciudad de San Cristóbal de La Habana.

Los Predicadores, que desde el siglo anterior realizaban estudios conventuales, comprendieron la premura que requería la enseñanza médica.

Sin esperar la apertura de la Universidad y aprovechando la presencia del doctor Don Francisco González del Álamo y Martínez de Figueroa (1675-1728), abrieron cursos de Medicina que comenzaron el 12 de enero de 1726.

Con González del Álamo como iniciador y con los luego incorporados Martín Hernández Catategui y Ambrosio Medrano Herrera (1674-1753), otros dos cubanos también procedentes de la Universidad mexicana, se completó la trilogía de profesores que fundaron la enseñanza de la Medicina como ciencia en la Mayor de las Antillas.

Los primeros discípulos fueron tres alumnos de la carrera sacerdotal, los cuales abandonaron la cátedra teológica para convertirse en estudiantes de Medicina.

El hecho de que esos tres jóvenes cubanos, José Arango Barrios Siscara (1701-1771), Esteban de los Ángeles Vázquez (1692-1742) y José Melquíades Aparicio (1702-1781) cursaran por primera vez la carrera médica en Cuba, fue de gran significación para la vida intelectual del país.

Ellos, conjuntamente con sus profesores González del Álamo,  Medrano, y el francés Louis Fontaine Cullembourg (1689-1736), formaron el primer claustro que se encargó de impartir la enseñanza médica, cuando dos años después tuvo lugar la inauguración de la Real y Pontificia Universidad de La Habana en la sede del ya aludido convento.

De lo anterior se desprende que fue la Medicina lo primero que se enseñó en Cuba con carácter profesional y con nivel superior.

Igualmente se intuye que a las personas mencionadas en párrafos precedentes les cupo el honor de haber sido los fundadores de un cuerpo docente que posibilitó a la Medicina irse abriendo paso en la isla y se fuera convirtiendo poco a poco de un simple arte de curar en una verdadera ciencia.

De ahí  la motivación para redactar este trabajo, con el cual se trata de rendir un merecido homenaje al aniversario 180 de la fecha memorable en que tuvo lugar el notorio acontecimiento que significó para la cultura cubana la primera clase de medicina impartida en La Habana.


 


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