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Salud, es el tema

Helicobacter Pylori, polémico tema de actualidad

21 de febrero, 2004

Prof. González-CarbajalEn ocasión reciente expresé que era un lujo para Salud, es el Tema la presentación del artículo El bicentenario de la introducción de la vacuna en Cuba, de nuestro colega José Antonio López Espinosa.

Ahora se repite esa distinción especial, con las consideraciones del profesor Miguel González-Carbajal en torno a la reciente publicación del libro Helicobacter Pylori, ¿Tercer Dogma?

González-Carbajal, y un prestigioso colectivo de autores de varias especialidades de las ciencias médicas, prepararon un excelente material que expone una amplia y diversa temática acerca de esta afección.

Libro sobre H. pylori¿El helicobacter es la única causa de las lesiones ulcerosas? ¿Existe vinculación directa entre el helicobacter y el cáncer gástrico?

Observemos, pues, los criterios de nuestro invitado, graduado como estudiante de medicina en 1973 y como especialista de gastroenterología en 1982.

Con 55 años en la actualidad, ha escrito textos ligados a la gastroenterología y a la historia de la medicina. Asimismo, ha elaborado artículos en revistas especializadas de Cuba y del extranjero.

HELICOBACTER, ALTA PREVALENCIA EN EL SER HUMANO

La infección por helicobacter pylori, señala, es la enfermedad bacteriana crónica de mayor prevalencia en el ser humano con la excepción de la carie dental.

La relación entre este microorganismo con la gastritis crónica y la úlcera péptica fue establecida por Warren y Marshall en 1983, al aislar de la mucosa gástrica de pacientes una bacteria curvada muy similar a las campylo bacteria.

Históricamente se había considerado la enfermedad ulcerosa péptica como una entidad en cuya ocurrencia intervenían factores ambientales, genéticos o de etiología psico-somáticos.

Pero la posibilidad de que pudiera existir una causa infecciosa nunca había sido estimada con tanta fuerza como hasta ese momento, a pesar de que se conocía, hace muchos años, de la existencia de bacterias en el estómago.

En el pasado, se creía que la cavidad gástrica, en la porción proximal del intestino delgado, era una zona poco propicia para la presencia de bacterias, pues la hiperacidez del jugo gástrico garantizaba un medio estéril y un ambiente hostil para el desarrollo de microorganismos.

Solo algunas bacterias, entre las que figuran las micobacterias se conocían que eran capaces de resistir el ácido clorhídrico.

Existen otros gérmenes, que en circunstancias muy específicas, pueden afectar el estómago, por ejemplo, el estafilococo aureus.

Después de estas breves consideraciones, es posible asumir que hasta hace poco tiempo la importancia de las afecciones virales, bacterianas y micóticas, se relacionaban a situaciones excepcionales como las que se comentaron en párrafos anteriores.

Esto cambió radicalmente con la descripción, en 1982, y el aislamiento en 1983 por Warren y Marshall, de la bacteria hoy en día conocida por helicobacter pylori.

Este microorganismo tiene una elevada prevalencia tanto en la gastritis como en la úlcera péptica, por lo que se ha señalado su importancia como factor etiológico en estas enfermedades.

Al introducir esquemas terapéuticos con agentes antimicrobianos capaces de erradicar el helicobacter pylori, se logró disminuir sensiblemente la recidiva ulcerosa y se produjo un cambio en la historia natural de la enfermedad.

Además se ha reportado regresión del linfoma tipo Malt después de erradicada la bacteria.

Por otro lado, la existencia de bacterias espirilares en el estómago de animales y de seres humanos era conocida desde la segunda mitad del siglo 19.

Dentro de los reportes principales se encuentra Bizzózero en 1893, seguido de Salomón en 1896, ambos autores encontraron este microorganismo en perros, gatos y ratones.

Posteriormente, en 1906, Krienitz describió microorganismos semejantes en jugos gástricos de pacientes de cáncer gástrico.

Estos hallazgos fueron vistos con cierto escepticismo, pues las muestras fueron obtenidas posmortem y la contaminación podía haber sido responsable de la presencia de los microorganismos.

Mientras tanto, Luger, en 1921, llamó la atención sobre la ausencia de microorganismos en individuos saludables.

Por varios años continuaron produciéndose reportes semejantes aunque de forma esporádica, hasta que en 1938 Doenges y St. Louis reportaron la presencia de espiroquetas en el 43% de 242 estómagos humanos estudiados.

REFERENCIA AL PRIMER DOGMA

Como el libro se denomina Helicobacter Pylori, ¿el tercer dogma? Deseo hacer una referencia al primer dogma...

A pesar de que los trabajos mencionados señalaban la presencia de organismos espirilares en la mucosa gástrica, la hipótesis de la participación de los mismos en cualquier enfermedad digestiva humana tenía escasa aceptación.

Esto se debía a la creencia, devenida en dogma, de que el estómago era un órgano totalmente estéril debido al ácido.

En 1975, se producen los interesantes trabajos de Colin y SteerJones quienes encontraron en biopsia obtenida de pacientes con úlcera gástrica organismos similares.

Estos investigadores propusieron, incluso, la hipótesis de que las bacterias podían disminuir la resistencia de la mucosa gástrica como factor predisponente a la formación de una úlcera.

Por tanto, podemos decir que el primer dogma no es más que la creencia de que el estómago era una cavidad aséptica por la acción del ácido clorhídrico y la pepsina con un pH muy bajo, que impedía la colonización, el crecimiento y la supervivencia bacteriana, lo cual no era cierto.

El segundo dogma, con tanto o más arraigo que el primero, se basaba en que durante más de cien años los investigadores habían realizado esfuerzos colosales para develar las causas de la enfermedad ulcerosa péptica.

Casi todos esos esfuerzos se concentraban en la acidez gástrica, sin embargo, excepcionalmente algunos examinaron la posibilidad de un origen infeccioso.

De este modo, la hipótesis bacteriana con respecto a la patogenia de la enfermedad ulcerosa puede considerarse articulada en fecha tan temprana como 1875.

Algunos investigadores, en 1868, aconsejaron el uso de sales de bismuto, producto dotado de acción bactericida, para tratar las úlceras.

Ellos trabajaron a la sombra del segundo dogma, el cual afirmaba que en el ácido clorhídrico y la acción colinérgica del nervio vago descansaba el centro único de la patogenia de la enfermedad ulcerosa péptica.

Esta creencia constituyó la opinión más aceptada hasta fecha muy reciente.

Desde entonces, generaciones enteras de médicos fueron educadas en la creencia de que el estrés, ciertos tipos de alimentos, y algunos irritantes de la mucosa gástrica como el café, las bebidas alcohólicas y el cigarro, estimulaban la secreción de ácido por parte de las células parietales del estómago.

Y así, una vez resquebrajada la resistencia ofrecida por los factores defensivos de la mucosa gástrica, el resultado era la formación de una lesión ulcerosa.

Hoy sabemos, al ser aceptada la hipótesis bacteriana e infecciosa desde el punto de vista etiopatogénico de la enfermedad ulcerosa, que el helicobacter incide en la patogenia de la úlcera duodenal y gástrica, la cual aparece en determinados pacientes.

Ahora bien, pensar que el helicobacter es la única causa de la úlcera duodenal y de la úlcera gástrica y que es a su vez la única causa de la aparición del cáncer gástrico y del linfoma, es exagerar su acción.

Lo que no podemos decir es que el helicobacter es la única causa de todas las úlceras, de todos los cánceres de estómago, y del linfoma Malt, porque eso sería llevar a la categoría de dogma lo que ha sido un reconocimiento y un avance científico muy importante.

De ahí el título, para tratar de ubicar, en su justa medida, la importancia de esta infección bacteriana en relación con estas enfermedades del tractus digestivo superior.

Ante estas evidencias, no sería desatinado afirmar que después de haber aprendido la importante actividad del helicobacter en la enfermedad ulcerosa péptica, los médicos deberían reevaluar las bases de la fisiología gástrica.

Deben considerar los factores que estimulan la secreción ácida, así como el papel de las drogas antiinflamatorias no esteroideas, en la patogenia de la enfermedad ulcerosa.

RELACIÓN HELICOBACTER-CÁNCER GÁSTRICO

La relación entre el helicobacter y el cáncer gástrico es más compleja. La comunidad científica se inclina a aceptar que la infección por esta bacteria condiciona un riesgo más elevado de desarrollar esta enfermedad.

Hay trabajos de autores latinoamericanos en donde se ha visto que la relación entre la prevalencia, la frecuencia poblacional de cáncer y el helicobacter no marchan parejas.

Es decir, países con una alta prevalencia han presentado una disminución de ese tipo de cáncer.

Esto es importante sobre todo en países como Chile y Colombia, donde el cáncer gástrico es la causa de muerte más importante entre los tumores malignos.

Se conoce también el enigma africano. Varias naciones de ese continente tienen una alta frecuencia de la bacteria y sin embargo la aparición de úlceras y tumores gástricos no es alta. Todo lo contrario.

Pero hay otro exponente y es el referido al enigma cubano discutido recientemente en un simposio realizado en La Habana y es que existen datos de una alta prevalencia por esta infección en nuestro país.

Sin embargo, la aparición de cáncer gástrico no es alta, lo cual llamó la atención de todos los delegados extranjeros y ellos comenzaron a hablar del enigma cubano, lo cual es punto de partida para los investigadores en el sentido de esclarecer las causas del comportamiento de la infección.

Debemos realizar un estudio profundo del helicobacter en Cuba para conocer, exactamente, que está ocurriendo en nuestra realidad, antes de hacer, por ejemplo, una campaña de erradicación de forma masiva.

La reciente indentificación de la secuencia genómica completa del helicobacter pylori, propiciará una información muy relevante para el enfoque que tenemos que hacer del tratamiento de esta infección, su prevención y el diagnóstico relacionado con las enfermedades asociadas.


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