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Salud, es el tema

El sueño, ¿ una función vital olvidada?

6 de septiembre, 2003

En las dos últimas décadas, el mundo occidental ha modificado pautas la de vida cotidiana al punto que, si hoy comparáramos nuestros horarios con los de hace 20 años, notaríamos diferencias muy significativas.

Además de la velocidad que imponemos a todas nuestras actividades, es notoria la menor cantidad de horas que dedicamos al reposo nocturno, momento durante el cual se debiera dormir, al menos de 6 a 8 hs. según la edad de cada persona.

En el transcurso de esas horas ocurren en nuestro organismo situaciones ignoradas por nosotros, como por ejemplo: secreción de hormonas, modificaciones de temperatura, de la frecuencia cardiaca y de la respiratoria, cambios en las actividades digestivas, etc.

Todas son fundamentales para el mantenimiento de la salud y el desarrollo adecuado de los actos de nuestra vida diurna.

La vida actual nos obliga a estar alertas y despiertos más tiempo y la sociedad utiliza ese período de nuestra lucidez para ofrecernos más entretenimientos y más distracción.

La consecuencia de ello es que, al disminuir las horas necesarias de sueño, se padecen durante el día diferentes situaciones de fastidio para las que, en muchos casos, no se encuentra explicación.

Lo que comúnmente aparece en personas que duermen menos, en forma voluntaria, es dificultad para concentrarse mentalmente, disminución de la velocidad para ejecutar actividades conocidas, decaimiento, desinterés, alteraciones del carácter y, muchas veces, somnolencia durante el día.

En un simposio auspiciado por la OMS y la Federación Mundial de Sociedades de Investigación del Sueño en 1995, se evaluaron todos los trastornos mencionados, particularmente en relación con el insomnio, que es el padecimiento más frecuente entre los que se quejan de problemas de sueño, pero no es el único.

El ronquido con o sin apnea del sueño, también es causante de síntomas similares y a veces más graves.

Publicaciones recientes en diferentes revistas médicas han llamado la atención sobre falta de conocimiento de la población acerca del dormir, y sobre todo del dormir bien. Probablemente, la necesidad de hacer muchas cosas, nos haya hecho olvidar que dormir es algo importante que debemos hacer cada noche.

¿Por qué es importante dormir bien?

La respuesta está en que el sueño es una función vital para el desarrollo de la vida. Distintas hipótesis, confirmadas por los hechos, le atribuyen: trascendencia en la maduración neurológica del recién nacido y el niño, reposición de energía física y psíquica y es de fundamental importancia en los procesos de aprendizaje y preservación de la memoria.

Una persona que duerme mal (en cantidad o en calidad), además de padecer los síntomas ya mencionados, puede ser víctima de accidentes de toda índole.

Esto lo confirmó un estudio realizado por la Sociedad Europea para la Investigación del Sueño, en un estudio cooperativo realizado entre varios países de la Comunidad, hace 4 años.

Algo similar y con evaluación de costos por los accidentes, se realizó en aproximadamente en la misma época en los Estados Unidos de América.

Actualmente, en los países del llamado "primer mundo" se está trabajando intensamente para persuadir a las autoridades gubernamentales y a la población en general acerca de este tema fundamental.

¿Qué es dormir bien?

Se trata de un concepto subjetivo, pues, hasta ahora, la evaluación la realiza cada uno de nosotros.

Por ello, es conveniente saber que, además de la cantidad de horas que se dedican al sueño, éstas deben ser provechosas para la actividad diurna. Es decir que debe ser tenida en cuenta la "calidad del sueño".

En consecuencia, estas son algunas pautas de un "buen dormir": • Dedicar al sueño nocturno una cantidad de horas de forma regular y satisfactoriamente. (6 a 8 en los adultos). • Sentirse descansado y animoso al levantarse en la mañana. • No moverse, levantarse, moverse o hablar durante el sueño. • No roncar ni tener interrupciones respiratorias. • No despertarse sin causa aparente. • No tener sueños desagradables o pesadillas en forma reiterada.

¿Ruidos molestos?

Muchas personas se quejan de que quien duerme a su lado produce molestos ruidos al roncar durante casi toda la noche. Generalmente se piensa que el perjudicado no es el roncador, sino quienes conviven con él.

Pero se ha comprobado que el roncar puede ser un signo de serios disturbios que pueden causar problemas cardiovasculares.

Muchos roncadores sufren de una irregularidad en su ritmo respiratorio, llamada apnea, por la cual suspenden varias veces por minuto el inconsciente movimiento de inhalar-exhalar que provee de oxígeno al organismo.

Esta apnea en el sueño, que consiste en dejar de respirar a intervalos mientras se duerme, provoca un aumento de la presión arterial que puede causar infartos, derrames y otros accidentes vasculares.

Las causas parecen estar cifradas en la irregularidad de la llegada del oxígeno a la sangre. Esto provoca un incremento en la contracción de los vasos sanguíneos y una exacerbación del área del sistema nervioso encargada de controlar la presión sanguínea.

Pero, ¿cómo darse cuenta de que el ronquido puede ser mucho más que una molesta costumbre? Es necesario observar al roncador para determinar si presenta una serie de síntomas que nos darán la pista.

Observando al roncador

En principio hay que determinar si se trata de un ronquido constante o de breves episodios durante algún periodo del sueño.

Cuando durante largos periodos de ronquido observamos interrupciones breves de la respiración a lo largo de la noche, podemos estar en presencia de una verdadera apnea. Este disturbio en el profundo descanso puede causar cefaleas o una sensación de pesadez al despertar.

Puede suceder que la persona en cuestión despierte durante la noche con una angustiante sensación de ahogo. Al levantarse a la mañana puede sentir que "no ha dormido lo suficiente" y que se siente aún muy cansada.

Esto provoca somnolencia durante el día y tendencia a quedarse dormido en situaciones inoportunas como una clase, una película, una sala de espera o viajando en autobús.

No es poco frecuente que las personas roncadoras se quejen además de sequedad en la boca y la garganta, que los obliga a levantarse y beber agua durante la noche.

Los disturbios del sueño tienen muchas consecuencias en la vida cotidiana, entre los que se registra la pérdida del interés por actividades antes valoradas. También puede producirse una disminución del apetito y la potencia sexual.

Si a todos estos inconvenientes sumamos además la posibilidad de sufrir alteraciones cardiovasculares, el ronquido será, en consecuencia, una realidad a tener muy en cuenta.

(Tomado de: latinsalud.com)


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