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Salud, es el tema

Ché Guevara, esencialmente humanista

Sábado, 31 de marzo de 2007 

Escribir sobre el doctor Ernesto Guevara de la Serna es,  inequívocamente, aproximarse a una de las personalidades más brillantes del siglo XX.

La ocasión surge luego de escuchar una aleccionadora conferencia del doctor Gregorio Delgado García, médico-historiador del Ministerio de Salud Pública de Cuba, expresada recientemente en el Instituto de Neurología y Neurocirugía, que guarda relación con La Dr. Ernesto Guevara de la SernaFormación Humanista y Médica del Guerrillero Heroico.

Justamente los detalles emitidos por el doctor Delgado posibilitan realizar algunas valoraciones en torno a la afición del Ché Guevara por la Matemática y en qué circunstancias decide realizar la carrera de Medicina, entre otras consideraciones.

A partir de los dos años, refiere el doctor Delgado, el Ché sufrió de bronquitis asmática. Esta enfermedad, que en su persona se hizo crónica, forjó su recia voluntad y su vocación por los estudios de Medicina. 

Con 15 años, Ernesto Guevara desarrolló un fuerte hábito de lectura. Entonces, ya leía obras de Jung, Adler, Marx, Engels y Lenin. Su afición por la Matemática hizo pensar que sería ingeniero y en el transcurso de su vida el Ché comprendió la utilidad de esta ciencia en la actividad científica, económica y social. 

El doctor Delgado agrega que años después, cuando fungió como Presidente del Banco Nacional de Cuba, Guevara solicitó al Dr. Salvador Vilaseca, notable profesor de matemática, que le diera clases de esta materia. Durante cinco años fue su alumno.  

Tras el repaso inicial del contenido correspondiente al bachillerato, pasaron a profundizar en la geometría analítica, el álgebra superior, cálculo diferencial e integral, ecuaciones diferenciales e incluso analizaron el libro de Programación Lineal, del profesor mexicano Héctor M. Espinosa, del cual resolvió uno por uno todos sus ejercicios. 

Impresionan estos pormenores relacionados con la vida del Ché. Cómo un padecimiento crónico nunca fue óbice para todo lo que ejecutó a lo largo de su existencia; cómo a los 15 años ya leía los textos de grandes pensadores de la humanidad.  

También, su marcado interés por los estudios de Matemática, comprendiendo, efectivamente, su indispensable utilidad en el ámbito científico, económico y social.  

En atención a lo que expone el doctor Delgado un hecho familiar hace que el Ché, definitivamente, se incline por la Medicina.

En 1947 su abuela paterna padece una hemorragia cerebral. La asiste en los últimos 15 días de su agonía y con su inevitable deceso y profundamente deprimido matricula esa carrera en la Universidad de Buenos Aires.  

En el Instituto de Investigaciones Alérgicas entra en contacto con el doctor Salvador Pissani, eminente alergólogo, (primero su médico, después su admirado maestro) con el que trabaja hasta el final de esos estudios.  

Posteriormente, durante su periplo por Sudámerica conoce a un hombre extraordinario, asegura el doctor Delgado, el doctor Hugo Pesce, profesor de Medicina Tropical de la Universidad de San Marcos, en Lima, quien influirá en su formación humanista y científica. 

En septiembre de 1952 Ché se siente un verdadero higienista social y matricula, en enseñanza libre, 14 asignaturas que le faltan. Aprueba Clínica Neurológica el 11 de abril de 1953 y obtiene el título el 1 de junio de ese año.

Llama la atención cómo un lamentable suceso familiar propicia que comience el aprendizaje de la Medicina. Ulteriormente, ese impactante recorrido por la América del Sur, en compañía de su amigo Alberto Granados, deja claro cuál es la realidad de las clases golpeadas en la patria americana.

Observar que solo tres años después de graduarse de médico y tras vivir el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, contacta con Fidel Castro en México y viaja hacia Cuba en 1956 como expedicionario del Granma. 

A partir de entonces ya encontró una forma de redimir a los desposeídos, a los vilipendiados de la América Latina y de cualquier parte del mundo.

Ché, y vale reiterarlo siempre, tenía una alta valoración por la condición humana y por el mejoramiento permanente de las personas. Su demoledor ejemplo no deja lugar a duda alguna.


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