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Salud, es el tema

Lazear pasó a la historia al confirmar los postulados de Finlay

Sábado, 22 de julio de 2006

Necesaria introducción

El descubrimiento del agente trasmisor de la fiebre amarilla a finales del siglo 19 está inobjetablemente ligado a la figura del insigne sabio cubano Carlos Juan Finlay.

La historia registra asimismo la posición adoptada por Walter Reed, (jefe de una comisión médica estadounidense, que realizó trabajos de investigación en Cuba acerca de la afección en junio de1900) quien trató de apropiarse del singular hallazgo.

En contraste con ese hecho, las circunstancias de la época refieren la labor desplegada por Jesse William Lazear, también integrante de la aludida comitiva, el cual asumió una posición completamente opuesta a Reed y al resto de sus componentes, los también doctores James Carroll y Arístides Agramonte.

Este espacio se prestigia hoy con la inserción de algunos segmentos de un formidable artículo escrito por nuestro colega José Antonio López Espinosa, integrante de la sección de Humanidades Médicas de la Universidad Virtual de Salud de Cuba.

En febrero de 1900, las tropas norteamericanas que se encontraban en Cuba eran víctimas de una epidemia de dengue. Por ello, las autoridades de los Estados Unidos radicadas en La Habana solicitaron el envío de un especialista, a fin de que realizara trabajos bacteriológicos en el Campamento de Columbia.

Para esa importante misión el ejército estadounidense decidió contratar a Lazear, ( nació en Baltimore, Estados Unidos, el 2 de mayo de 1866) quien salió de Tampa en compañía de su esposa e hijo y arribó a la bahía habanera el 13 del mismo mes.

Por otra parte, la fiebre amarilla, enfermedad endémica en Cuba, continuaba su acción devastadora y provocaba cada vez más víctimas entre los militares del país norteño. Ello hizo a Lazear tomar la decisión de enviar en abril a su familia hacia Nueva York.

La incontrolable situación existente en La Habana y Santiago de Cuba en cuanto a casos y víctimas del "vómito negro", hizo que el entonces Cirujano General del Ejército de los Estados Unidos, doctor George Miller Sternberg (1838-1915), nombrara una comisión de médicos oficiales.

Entonces no tuvieron en cuenta otras consideraciones, como los resultados que desde 1881 expuso el doctor Finlay, quien había  descubierto y demostrado que el único agente capaz de transmitir la fiebre amarilla era el mosquito Aedes aegypti.

El 1ro. de agosto de 1900, tres integrantes de la comisión de Reed, a saber, el propio Reed, Carroll y Lazear visitaron a Finlay en su domicilio.

En esa ocasión el ilustre científico cubano, entusiasmado con la idea de que la comisión investigaría su teoría, explicó a sus visitantes muchos aspectos relacionados con la vida del mosquito que él consideraba responsable de tantas pérdidas de vidas humanas.

Mientras Carroll y Agramonte ejecutaban determinadas investigaciones, Lazear obtenía de los huevos entregados por Finlay los ejemplares de mosquitos que luego llevó al hospital Las Ánimas, donde hizo que picaran a varios enfermos de fiebre amarilla.

Estas picaduras experimentales se produjeron en intervalos de dos, cuatro, seis y 12 días. Cuando Lazear trató de que el mismo insecto clavara su aguijón en un sujeto sano, éste rechazó hacer la operación y daba la impresión de estar muy débil. 

Fue entonces que Lazear puso en el antebrazo izquierdo de Carroll un tubo de ensayo, dentro del cual se encontraba el insecto que al principio rehusó chupar pero tras unos golpecitos que le dio Lazear al tubo se decidió a picar.

Seis días después, Carroll, que ironizó acerca del procedimiento,   presentó ictericia y albuminuria y su estado se diagnosticó como de fiebre amarilla típica. 

Con estos dos enfermos, el primero de ellos relativamente accidental, y el segundo considerado el primer voluntario sometido a la inoculación experimental, (la del soldado William H. Dean),   queda más que demostrada la actividad de Lazear en la confirmación de la teoría sostenida por Finlay.

Por consiguiente, fue Lazear quien selló de manera indiscutible la exposición del sabio cubano el 14 de agosto de 1881, de que el mosquito Aedes aegypti era el responsable de la propagación de la fiebre amarilla. 

SU TRÁGICA MUERTE

Lazear, que había hecho planes para reencontrarse con su esposa en octubre en Massachussets y conocer allí a su segundo hijo que había nacido en agosto, no pudo ver cumplido ese objetivo, pues falleció trágicamente el 25 de septiembre producto de la picada de un mosquito infectado.

Según versión de su compañero de la comisión Arístides Agramonte, mientras mantenía un tubo de ensayo con un mosquito infectado en el abdomen de un paciente en el hospital Las Ánimas, notó que otro mosquito se posó en el dorso de su mano izquierda y le clavó su aguijón. 

Cinco días después,  el 13 de septiembre, se comenzaron a manifestar en él los primeros síntomas de la fiebre amarilla y el 25 dejó de existir víctima de sus efectos. 

Hay otra versión de Philip Showalter Hench (1896-1965),  en la cual se afirma que Lazear se inoculó él mismo mientras se encontraba en el hospital Las Ánimas.

En tal sentido cabe preguntarse hasta dónde hubiera llegado él en sus experimentos de no haber caído en el combate contra el mal amarillo; o cuáles hubieran sido los resultados de la labor de sus colegas posterior a su muerte, de no haber dejado los apuntes de sus estudios con todos los detalles.

En honor a la verdad, esta personalidad de la ciencia es digna de la mayor honra y estima en los tiempos que corren y merecedor de que las generaciones actuales y futuras reconozcan su importante aporte, agradezcan de manera permanente su labor y le rindan homenaje eterno por su valor humano.   


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