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Friday 31 de October de 2014

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Mujeres adultas ¡Alertas!

Por: Vivian Sánchez

Mujer adultaEl talentoso escritor francés Víctor Hugo dijo que "Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura", sin embargo para hacer de esta frase una realidad es necesario estar preparado.

La mujer adulta debe seguir cuidadosamente su recorrido por la vida y estar atenta de todos los cambios que experimenta su fisiología para sentirse plena y feliz.

¿Por qué la prueba citológica?
¿Por qué el examen de mama?
Los cambios hormonales y la protección cardiovascular
Masa ósea y edad. Factores de prevención
Peso corporal: Su significado estético, psíquico y su importancia para la salud femenina
Secreciones vaginales. Una señal en la mujer adulta
¿Es necesario el sexo seguro en la mujer adulta?

Prevenir y diagnosticar cualquier signo o riesgo que permita evitar complicaciones propias de la edad son el mecanismo para extender la vida de forma sana en la mujer adulta.

¿Por qué la prueba citológica?
Necesidad prueba citológicaLas mujeres, fundamentalmente en edades comprendidas entre los 25 y 59 años se encuentran en un período considerado por los especialistas "de riesgo". Es en esta etapa de la vida donde la mujer debe poner especial énfasis en su atención ginecológica y realizarse de forma sistemática la prueba citológica, considerada como el método de tamizaje por excelencia para evitar de forma precoz el cáncer cérvico uterino.

La prueba citológica ofrece múltiples ventajas para preservar la salud de la mujer. Es inocua, no es dolorosa y la frecuencia de realización está dada por la edad.

En el período comprendido entre 25 y 60 años se aconseja realizar la prueba citológica cada tres años, en caso de que los resultados sean negativos. A partir de los 60 años no es imprescindible realizar el examen citológico en el caso de mujeres con una historia de pruebas normales.

La prueba citológica es una herramienta poderosa con la que cuenta la mujer para la prevención de enfermedades como el cáncer.

¿Por qué el examen de mama?
Autoexamen de mamaLa mujer adulta, con integridad física y espiritual, puede cuidar de su salud atendiendo las diferentes partes de su cuerpo. Es común que sienta sus mamas como el centro de su feminidad estética. Por ello en la etapa adulta debe velar por la realización de los exámenes de acuerdo con la edad por la que esté transitando.

En la adultez temprana, entre 20 y 35 años, la mujer puede cumplir adecuadamente con el cuidado de sus mamas con un auto examen mensual. Entre 35 y 40 años debe ser sometida a un estudio mediante mamografías, y su frecuencia dependerá de los factores de riesgo particulares a los que esté expuesta. A partir de los 40 años el control debe ser anual, tanto médico como mamográfico.

De esta manera, la mujer puede prevenir patologías asociadas con la edad y resolverlas de forma oportuna.

Los cambios hormonales y la protección cardiovascular
Mujer jovenLos estrógenos son las hormonas más importantes en la vida de las mujeres. Son responsables de las características sexuales femeninas y del desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual. La pubertad comienza cuando la producción del estrógeno aumenta en los óvulos. Los niveles de estrógeno se mantienen aproximadamente durante 25 años, y después disminuyen constantemente.

El estrógeno interviene en otras funciones del cuerpo. Tienen un importante papel en la tensión de la piel, estabilizan y hacen los huesos más fuertes, tienen efectos protectores sobre los vasos sanguíneos y previenen la arteriosclerosis.

La mujer adulta hasta el período menopáusico se encuentra bajo el manto protector de los estrógenos para enfrentar enfermedades cardiovasculares. Sin embargo la tasa de incidencia de estas enfermedades aumenta de forma exponencial en las mujeres menopaúsicas.

Masa ósea y edad. Factores de prevención
Mujeres activasExisten más de 24 nutrientes necesarios para la salud óptima de los huesos. Sin embargo, el calcio, el magnesio y la vitamina D son los más importantes. Para las mujeres, el estrógeno es importante porque ayuda a que el tejido óseo incorpore el calcio a su estructura.

En los adultos, el organismo continuamente descompone y reconstruye el tejido óseo. A mayor edad, el proceso de reconstrucción ósea puede ser incompleto si el aporte de calcio es insuficiente o si existen otros factores que afecten la habilidad de mantener o reemplazar el calcio de los huesos.

En las mujeres adultas jóvenes, los huesos siguen creciendo y alcanzan su máxima resistencia entre los 20 y 35 años. Más adelante, los huesos se van debilitando lentamente a medida que van envejeciendo.

La osteoporosis es una enfermedad que reduce y debilita los huesos al punto que se rompen con facilidad. El riesgo de osteoporosis aumenta con la edad y ocurre en general en las mujeres después de la menopausia, entre 45 a 55 años. Las mujeres tienen menos masa ósea que los hombres y pierden masa ósea antes y más rápido que ellos. Este fenómeno se relaciona con los estrógenos. Después de la menopausia las mujeres producen mucho menos estrógeno. El estrógeno ayuda a mantener fuertes los huesos de las mujeres, y a que el calcio se deposite en los huesos.

La prevención de la osteoporosis en el período postmenopáusico puede realizarse con alimentos saludables, especialmente leche y productos lácteos descremados, vegetales de hojas verdes, frutas cítricas y pescados azules. Es recomendable además tomar suplementos de calcio si el especialista los recomienda, conjuntamente con vitamina D que es la que facilita la absorción del calcio en el organismo. La actividad física es importante como factor preventivo, así como eliminar el tabaquismo, pues fumar dificulta la absorción del calcio de los alimentos.

Peso corporal: Su significado estético, psíquico y su importancia para la salud femenina
El peso corporal y el estado de salud están estrechamente relacionados. Tener un peso deseable disminuye los riesgos en el adulto.

En las mujeres, el aumento de peso se presenta entre 45 y 50 años, etapa en la que se estabiliza y comienza a declinar a la misma edad que los hombres.

Después de los 30 años comienza un aumento de la cantidad de grasa relativa del cuerpo que se debe al desequilibrio entre lo consumido en la dieta y lo que se gasta, generalmente asociado por una disminución en la actividad física.

Por ello, el estudio de la composición corporal permite cuantificar reservas del organismo y detectar excesos de grasa en los obesos o desnutriciones.

El aumento de peso durante la menopausia se ha relacionado más con factores psicológicos que fisiológicos, con el argumento de los cambios emocionales experimentados por la mujer durante esta importante etapa de la vida. Sin embargo se conoce que la disminución de los estrógenos —considerados como hormonas termogénicas— por efecto de la menopausia, puede descender la producción de calor y favorecer la acumulación de grasa.

La influencia de los estrógenos en la obesidad se relaciona además con la disminución de masa muscular y aumento de grasa asociados con el proceso de envejecimiento, que conlleva a una reducción del gasto energético basal —energía consumida por el organismo en estado de reposo para funciones vitales— y a un exceso de calorías provenientes de la alimentación.

La ausencia de estrógenos provoca además del exceso de peso, un cambio en la distribución de grasa corporal en la mujer para asemejarse a la del hombre, acumulándose más en el abdomen en detrimento de caderas y glúteos.

Secreciones vaginales. Una señal en la mujer adulta
Examen de secrecionesEl cuidado sistemático de la salud reproductiva de la mujer adulta es un factor esencial para la vida.

La vagina, punto de unión entre órganos genitales externos e internos tiene una función autodepuradora. Se limpia por sí misma liberando a diario sus propias secreciones. Su nivel de acidez mantiene el equilibro de la flora microbiana propia de esta zona, responsable de impedir el establecimiento de microorganismos dañinos y con ello, de las infecciones.

Las secreciones vaginales son claras e inodoras. Sin embargo su consistencia varía de acuerdo con la fase del ciclo menstrual, haciéndose más espesas en el período de ovulación, en la lactancia o con la excitación sexual.

Cualquier cambio en las características fisiológicas de las secreciones vaginales implica afectaciones en la salud ginecológica de la mujer.

La infección vaginal o síndrome de flujo vaginal es un proceso infeccioso caracterizado por secreción, ardor, prurito, irritación y en ocasiones, fetidez. Ello se debe a la invasión y multiplicación de microorganismos en la vagina, como resultado de un desbalance en su flora normal.

En la mujer adulta, las infecciones vaginales pueden asociarse con los cambios propios del envejecimiento. Durante la menopausia la interrupción de la menstruación es un signo de este proceso que involucra otros cambios en el sistema reproductivo. Dentro de estos cambios se encuentran variaciones en los niveles hormonales regulados por la glándula pituitaria en el cerebro.

El climaterio, período de transición que puede tener una duración de años, puede traer aparejado una serie de modificaciones propias de esta etapa, en los cuales se incluyen los del sistema reproductor femenino. Ellos ocurren como consecuencia de los cambios hormonales propios de esta etapa de la vida.

Estos procesos suceden de forma general a los 50 años de edad, aunque pueden presentarse en etapas anteriores en algunas mujeres.

Asociados con este proceso se encuentra la involución de los órganos del aparato reproductor femenino como el útero y la vagina, con afectación de los órganos externos y de las secreciones lubricantes, cambios que aumentan el riesgo de infecciones vaginales. La vejiga y la uretra sufren modificaciones que pueden afectar la frecuencia urinaria e incrementar el riesgo de infecciones.

Conociendo estas modificaciones, parte del proceso normal de la vida, la mujer adulta debe estar atenta al comportamiento de su fisiología y evitar o prevenir infecciones tanto vaginales como en el tracto genitourinario en esta etapa de la vida.

¿Es necesario el sexo seguro en la mujer adulta?
Tener sexo seguroLas mujeres siguen siendo fértiles hasta la menopausia. Es por ello que se recomienda usar métodos anticonceptivos hasta un año después de cesar la menstruación, pero las mayores de 35 años están expuestas también a infecciones de transmisión sexual, dentro de las cuales se incluye el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

La decisión de qué método anticonceptivo utilizar depende de la decisión y experiencia de la pareja, pero se tendrá en cuenta que la mujer después de los 35 años está expuesta a mayor riesgo de enfermedades crónicas, como el cáncer, y que además sigue siendo sensible a enfermedades de transmisión sexual, cuyos agentes son factores de riesgo para este tipo de patología.

El uso del condón, generalmente, es el método de elección más recomendado para garantizar el cuidado de la salud reproductiva de la mujer en esta etapa. Disponer de un método que garantice el sexo seguro y protegido propiciará el disfrute de su sexualidad a plenitud en esta etapa de la vida.

Alguien dijo que "La salud es un bien que consiste en proporción y en armonía de cosas diferentes y es como una música concertada que hacen entre sí los humores del cuerpo". Vivir con el conocimiento de la melodía de esa música es lo que brindará a la mujer adulta la opción de estar atenta a las señales de su organismo, para disfrutar con placer y satisfacción cada etapa de la vida.

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Asesor: Dr. Mariano Bonet, especialista en Higiene y Epidemiología. Vicedirector del Instituto de Higiene y Epidemiología
Edición Web: Gardenia Miralles
Fotografía: Alina Pérez, Héctor Sanabria  

23 de septiembre de 2005

Salud Vida


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Editora principal - Especialista en Medicina General Integral - CNICM
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