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Coronavirus y cambio climático: más ingresos con los picos de contaminación

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Un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Ginebra junto con la Escuela Politécnica Federal de Zúrich vuelve a incidir en que el coronavirus SARS-CoV-2 podría transmitirse a través de micropartículas contaminantes presentes en el aire, por lo que a más contaminación ambiental, más incidencia tendrá el virus. Pero, además, apunta a que algunos factores del clima, como el polvo del desierto del Sahara y las inversiones térmicas, también pueden favorecer en esta virulencia.

nube de polvo del SaháraLos científicos, dirigidos por el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de Ginebra Mario Rohrer, explican que una investigación de un paciente que buscaba ayuda en una sala de emergencias de un hospital francés a fines de diciembre de 2019 por síntomas similares a los de la gripe, dio positivo retrospectivamente a la COVID-19. "A pesar de la aparición temprana del virus en Europa, la prevalencia y la virulencia parecieron ser bajas durante varias semanas, antes de que la propagación y la gravedad de los síntomas aumentaran exponencialmente, pero con marcadas diferencias espaciales y temporales", señalan.

Así que han comparado los posibles vínculos entre los picos de partículas finas (PM2.5) y el aumento repentino y explosivo de las hospitalizaciones y las tasas de mortalidad en el cantón suizo de Ticino y las regiones del Gran París y Londres. "Sostenemos que estos picos de partículas finas se producen principalmente durante la inversión térmica de la capa límite atmosférica", explican.

También discuten sobre la influencia de las intrusiones de polvo sahariano en el brote de COVID-19 observado a principios de 2020 en las Islas Canarias. "Consideramos razonable y plausible que las altas concentraciones de PM2.5, favorecidas por las inversiones de temperatura del aire o las intrusiones de polvo del Sahara, no solo modulan, sino que aumentan aún más los brotes graves de COVID-19".

"Los eventos de polvo del desierto, además de aumentar las concentraciones de PM2.5, pueden ser un vector de enfermedades fúngicas, lo que agrava la morbilidad y la mortalidad del COVID-19. Concluimos que la sobrecarga de los servicios de salud y los hospitales, así como la alta mortalidad excesiva observada en varias regiones de Europa en la primavera de 2020, pueden estar relacionadas con picos de PM2.5 y probables situaciones climáticas particulares que han favorecido la propagación y mejorado la virulencia del virus", explican

La concentración alta de PM 2.5 causa inflamación en las vías respiratorias

"La lectura es que no solamente la contaminación lleva a una mayor incidencia y letalidad del virus, sino que también hay que investigar factores climatológicos, como las partículas de polvo del Sahara que puedan llegar a España, los vientos, la temperatura o la humedad", explica Isabel Urrutia, neumóloga del Hospital Galdakao y responsable del Área de Enfermedades Respiratorias de Origen Ambiental en la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Estos factores, explica, también "favorecen una mayor incidencia y virulencia", aunque aún no se conozca bien cómo influye cada uno.

Los resultados del estudio, señalan sus autores, podrían ayudar a tomar medidas preventivas cuando se sepa que va a haber un aumento de las partículas en el aire para así evitar brotes de coronavirus. Además, muestra que una concentración alta de micro partículas contaminantes en el aire causa la inflamación de las vías respiratorias, pulmonares y cardiovasculares, y la coagulación de la sangre, lo que combinado con una infección viral como la COVID-19 puede aumentar los casos graves de esta enfermedad.

 diciembre 03/2020 (Redacción médica)